Fractura de clavícula

La clavícula es un hueso largo que une el tronco con la parte superior del brazo. Un extremo se une con el esternón y la otra con el acromion, una parte del omóplato.

A parte de unir distintas partes del cuerpo, se encarga de proteger distintas estructuras, como los pulmones, nervios y vasos sanguíneos. Por eso, hay que tener especial cuidado con las fracturas de este hueso, ya que si se astilla y queda afilado, puede dañar alguna de estas estructuras tan cercanas.

Causas de la fractura de clavícula

La fractura de clavícula es bastante frecuente en deportistas, se deben en general a una caída sobre el hombro o a un golpe directo. Es muy normal que sean fracturas con desplazamiento, debido a la tracción de los músculos. Asimismo, el peso del brazo puede producir un cabalgamiento de las dos partes y, a veces, una cierta angulación.fractura clavícula

Síntomas de la fractura de clavícula

Los principales síntomas que aparecen son:

  • Dolor, a veces muy intenso, que imposibilita elevar el brazo
  • Se queda el hombro algo caído, hacia abajo y hacia delante
  • Bultos o deformidades en la zona de fractura
  • Dolor a la palpación e inflamación en la zona afectada
  • Puede sentirse sensación de debilidad, hormigueo o adormecimiento en en hombro y brazo del lado de la lesión.

Tratamiento de la fractura de clavícula

Lo primero que hay que hacer, es acudir al médico para que te hagan una radiografía, y determinar si existe o no fractura ósea, y el estado en que ha quedado.

Dependiendo de la zona de fractura y del desplazamiento que haya entre los dos fragmentos, el tratamiento será ortopédico o quirúrgico.

En el caso de que puede solucionarse ortopédicamente, se pondrá un cabestrillo, un vendaje en ocho o incluso una férula, manteniendo el brazo inmovilizado durante 5 semanas aproximadamente.

Durante el periodo de inmovilización, ya sea por tratamiento ortopédico, o tras la intervención quirúrgica, habría que empezar de manera precoz el tratamiento de fisioterapia, desde el segundo o tercer día. Este consistiría en aplicar hielo, dar masajes en brazo, hombro, cuello y zona alta de la espalda, por supuesto sin tocar la zona de la clavícula, y fijando el omóplato y la clavícula, empezar a hacer pequeños movimientos activo-pasivos de rotación de brazo, antepulsión y retropulsión (llevar el hombro hacia delante y hacia atrás), y contracciones suaves y sin movimiento del deltoides, los flexores y extensores del brazo. Además tendríamos que controlar que se mantenga una buena posición.

Después de la inmovilización, se pasaría a otra fase de tratamiento, en la que aplicaríamos calor antes de empezar con las movilizaciones para preparar los tejidos, y haremos movilizaciones progresivas de todas las articulaciones cercanas (art. escapulohumeral, escapulotorácica, esternoacromioclavicular), y empezaremos con ejercicios de balanceo y en suspensión. Además de ir haciendo un trabajo de fortalecimiento muscular progresivo, primero analítico y después global, de toda la cintura escapular, espalda, cuello y brazo.

Y si se ha tenido una buena evolución, se estará listo para volver al deporte sin problemas, eso sí, ¡con precaución!

Toda la rehabilitación la podemos llevar a cabo en nuestro centro de fisioterapia en Zaragoza.

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Luxación de la rótula

La rótula es un hueso plano y redondeado que se sitúa en la parte anterior de la rodilla y sirve para transmitir a la pierna la fuerza generada por el cuádriceps. En ella se inserta el tendón de este músculo por la parte superior, acabando en el tendón rotuliano que va hasta la tibia.

¿Cómo se mueve la rótula?

La rótula desliza como una correa de transmisión, en un surco del fémur. Como dije en el artículo que hablaba de la condromalacia rotuliana, las superficies de la rótula y el fémur que están en contacto, están cubiertas de cartílago que hacen que haya un buen deslizamiento en sentido supero-inferior.luxación rótula

Este movimiento está limitado por los cóndilos, zonas del fémur más abultadas a ambos lados de la rótula y, a su vez, hay varios ligamentos que se insertan en los laterales de la rótula para mantenerla en su sitio. Se trata de una estabilidad pasiva. Además, el cuádriceps también estabiliza este hueso en su sitio de una manera activa.

En ocasiones, estos sistemas de estabilización fallan, y puede aparecer una subluxación o lateralización de la rótula.

Causas de la luxación de rótula

Hay distintas causas, como por ejemplo:

  • motivos hereditarios
  • insuficiencia muscular
  • rotación del fémur
  • etc.

Si esto ocurre, y los ligamentos laterales que estabilizan la rótula se lesionan, aumenta el contacto entre las superficies de la rótula y los cóndilos y, por tanto, aparece una presión que puede dañar los cartílagos, pudiendo derivar en chasquidos de la rodilla, posible dolor y una futura artrosis.

La luxación tiene lugar cuando alguno de los ligamentos se rompe, y la rótula se sale del surco femoral. Puede tener lugar porque ya había un fallo en esos ligamentos, estaban previamente lesionados, o por un traumatismo.

Tratamiento de la luxación de rótula

En el caso de que se produzca un esguince de los ligamentos, como en el caso de la subluxación, el tratamiento consistirá en 10 días de inmovilización mediante un vendaje flexible o, en caso necesario, con una férula rígida en extensión. Sería recomendable aplicar hielo en la zona si está inflamada, y tomar algún antiinflamatorio.

Empezaremos con las sesiones de fisioterapia tras la inmovilización, para controlar la inflamación que quede, mejorar la calidad de los tejidos acelerando la recuperación de los ligamentos afectados y empezar con los ejercicios de rehabilitación, para recuperar la masa muscular y estabilizar la articulación de la rodilla, para después hacer un reentrenamiento para volver al deporte sin problemas.

En caso de que el ligamento se haya roto por completo, habría que recolocar la rótula en su sitio y operar por artroscopia para reconstruir el ligamento y volver a dejar la rótula estable. En este caso, los tiempos de recuperación son considerablemente más elevados, y el trabajo de reentrenamiento deberá ser más exhaustivo, insistiendo especialmente en ejercicios de propiocepción (equilibrio), para evitar que nos quede una inestabilidad residual, y corregir posibles malos gestos en el deporte.

No obstante, es aconsejable el uso de rodilleras con agujero para la rótula, para mantenerla bien sujeta en momentos en que se solicite más la rodilla, como por ejemplo durante los partidos. O aprender a hacerse vendajes funcionales de rodilla.

Ya sea para vendajes o tratamiento de fisioterapia, puedes encontrarnos en Zaragoza.

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Fascitis plantar

Seguro que has oído hablar de la fascitis plantar, característica por un dolor muy agudo en la planta del pie. ¿Quieres saber qué es, por qué se puede aparecer y cuál sería el tratamiento?

¿Qué es la fascia plantar?

La fascia o aponeurosis plantar es una capa de tejido fibroso blanco que cubre el suelo de la bóveda del pie, desde el talón (calcáneo) hasta la parte anterior de la planta, bajo la cabeza de los metatarsianos. Su función, entre otras, es absorver los impactos y mantener esa bóveda, que tiende a aplanarse cada vez que apoyamos el peso sobre el pie, y quitar tensión a otras estructuras, como por ejemplo los ligamentos entre los huesos del pie.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar es la irritación, inflamación o degeneración de esta fascia, por las repetitivas tracciones de la inserción de la fascia en el talón en cada impacto. Esto puede deberse a varias causas, como el sobreuso en la práctica deportiva, la utilización de un calzado inadecuado, el sobrepeso o aumento de peso reciente, o tener mucho arco plantar, o pie plano.fascia plantar

Causas de la fascitis plantar

Esta lesión es muy común en los futbolistas y atletas, ya que son deportistas que realizan un esfuerzo muy continuado y movimientos muy repetitivos.

Síntomas de la fascitis plantar

El síntoma principal es dolor, en especial en la zona del talón, aunque puede irradiarse hacia la planta del pie, y notarse rigidez. El dolor suele ser más agudo tras periodos de inactividad, o por la mañana al levantarse. Puede aparecer de manera repentina tras una actividad más intensa, o ir aumentando progresivamente.

Es importante coger a tiempo la fascitis plantar, ya que en el mundo del deporte es clave pisar bien para evitar que una lesión provoque desequilibrios en otras articulaciones, como rodilla o cadera, y acaben apareciendo otras lesiones asociadas.

Tratamiento de la fascitis plantar

El tratamiento consistiría en la fase aguda en aplicar hielo varias veces al día durante 15 minutos, para controlar la inflamación y disminuir el dolor. También podemos coger una pelota pequeña (máximo pelota de tenis), y hacernos un masaje plantar con ella, sentados, apoyamos el pie sobre ésta ejerciendo una ligera presión, y llevamos el pie alante-atrás, deslizando la pelota por todo el recorrido de la fascia.

Si el dolor es intenso, deberemos empezar cuanto antes con las sesiones de fisioterapia, en las que se aplicarán técnicas como masaje profundo, que ayude a reabsorver el edema y a relajar los músculos del pie, movilizaciones para estirar suavemente la fascia plantar, ultrasonidos, vendajes para limitar el aplanamiento del pie al apoyar, etc. Si necesitas de estos servicios, en Zaragoza los ponemos a tu disposición en nuestro centro de fisioterapia.

¿Cómo prevenir la fascitis plantar?

Para prevenir que aparezca la fascitis plantar, es importantísimo calentar antes de empezar con la práctica deportiva, como por ejemplo, carrera suave durante 5-10 minutos, y estirar. Y si ya te ha empezado a molestar, al acabar el ejercicio, además de hacer los estiramientos generales, hacer algunos específicos para la planta del pie.

También hay que tener muy en cuenta la morfología del pie. Si sabes que tienes pie plano o, por el contrario, excesivo arco plantar, deberías hacerte unas plantillas para prevenir la aparición de este tipo de lesiones.pie plano

De la misma manera, es muy importante la elección del calzado. La zapatilla debe resultarnos cómoda, con una talla adecuada (tener en cuenta que a veces tenemos un pie más grande que otro), y que no modifique nuestra mecánica a la hora de andar o correr.

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¿QUÉ ES LA BURSITIS?

La bursitis es la inflamación de una bolsa serosa (bursa). Estas bolsas se encuentran entre huesos, tendones y músculos, en lugares donde hay puntos de roce, para facilitar el movimiento de las articulaciones, haciendo que deslicen correctamente entre sí estas estructuras.

CAUSAS DE LA BURSITIS

 

Existen diversas causas para que se produzca la irritación de una bursa. En el mundo del deporte, la más común es el uso excesivo de una articulación de manera crónica o los traumatismos. Puede aparecer en muchas articulaciones, como hombro, codo, rodilla, pie, etc. Y en el caso del fútbol sala, los porteros son más susceptibles de sufrirla en la cadera, por las continuas caídas laterales al suelo, en las que esta articulación sufre un traumatismo directo.bursitis

SÍNTOMAS DE LA BURSITIS

Los síntomas que suelen aparecer son dolor e incapacidad de realizar determinados movimientos, aunque dependen de la zona que esté afectada. Puede aparecer de manera repentina o ir aumentando el dolor progresivamente. Otros síntomas pueden ser sensibilidad en la zona, hinchazón, enrojecimiento, etc.

TRATAMIENTO DE LA BURSITIS

El tratamiento consistiría en hacer algo de reposo y empezar con sesiones de fisioterapia lo antes posible. Mientras tanto, es aconsejable aplicar hielo en la zona si está inflamada, y si hay mucho dolor, tomar antiinflamatorios.

En casos en los que el dolor persiste, o hay excesiva inflamación, puede extraerse líquido de la bolsa e incluso inyectar corticoestiroides, aunque el abuso de los esteroides puede lesionar los tendones cercanos.

Si se ha perdido masa muscular, a medida que el dolor desaparece, habría que ir empezando con ejercicios específicos de fortalecimiento.

PREVENCIÓN DE LA BURSITIS

Para prevenir su aparición, sería aconsejable evitar movimientos repetitivos, y en el caso de los traumatismos, poner protecciones en las zonas más expuestas a recibir golpes, como por ejemplo mallas con protección lateral para amortiguar el impacto en las caderas.

Desde Zaragoza, en Fisioterapia ETC estamos para ayudarte.

 

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Lumbalgia

¿Quién no ha tenido o conoce a alguien con dolor lumbar? Hay distintos grados, desde una molestia hasta dolores incapacitantes.

Causas de la lumbalgia

La lumbalgia puede aparecer por muchas causas y muy variadas. Un gran porcentaje de la población ha sufrido alguna vez en su vida este tipo de dolor.

Lo primero que hay que hacer es descartar posibles problemas más graves que dan como sintomatología la lumbalgia, como por ejemplo dolores referidos de algún órgano interno, una fractura o esguince lumbar, problemas neurológicos, etc.

En el mundo del deporte, la lumbalgia más común es la producida por una lesión miofascial, es decir, un espasmo muscular reflejo, que aparece por una reacción antálgica que tiene el cuerpo de manera natural.

La lumbalgia aguda o lumbago, suele aparecer de manera brusca al realizar un esfuerzo, como por ejemplo coger peso, o al realizar un simple “movimiento en falso”, y puede representar un verdadero “bloqueo” de la columna lumbar.lumbalgia

Síntomas de la lumbalgia

Los síntomas son dolor en la región lumbar, puede ser general o concentrarse en algún punto concreto de la zona, limitación de la movilidad por el dolor, que puede dificultar el ponerse totalmente erguido o caminar, y contractura muscular. Suele ir acompañada de una postura antálgica característica para protegerse del dolor.

Aunque no siempre las lumbalgias son tan agudas, y en muchos casos se trata de lumbalgias crónicas, con un dolor lumbar bajo, difuso, a menudo en un solo lado y que puede irradiar hacia glúteo y pierna. Aumentan con el esfuerzo (coger pesos) y la fatiga (muchas horas de pie) y se calman con el reposo. Pueden aparecer poco a poco o como síntomas residuales de una lumbalgia aguda, pero ya no provocan una actitud antálgica.

Tratamiento de la lumbalgia

En el primer caso, el del lumbago, en la fase aguda habría que hacer reposo en cama, en una posición en la que se encuentre cómodo, y aplicar calor en la zona. Cuando ya es posible ponerse de pie y andar, sería recomendable empezar con los masajes descontracturantes de la zona lumbar y piramidales, hacer terapia manual específica para esa zona y aplicar corrientes analgésicas (TENS), o electroacupuntura (PENS). En Zaragoza encontrarás nuestro centro de fisioterapia.

Una vez el dolor es menos intenso, el tratamiento continuará con flexibilización y fortalecimiento muscular de la zona, relajación del diafragma y estiramiento del psoas ilíaco. Se deberá ir aumentando la actividad progresivamente, y sería recomendable hacer ejercicios tipo Pilates.

Es muy importante hacer una reeducación postural y utilizar correctamente la región lumbopélvica. Siempre que tengáis que hacer algún esfuerzo, es importantísimo estabilizar la zona lumbar, haciendo una contracción del periné o suelo pélvico (en el caso de las mujeres “cortar el pis” y en el de los hombres “intentar elevar los testículos”), y el transverso del abdomen o faja abdominal (poner la tripa dura). De esta manera, sin darnos cuenta, estaremos contrayendo pequeños músculos de la columna lumbar que nos ayudan a protegerla, los multífidos.

Y, sobre todo, tener un poco de cabeza, que hay veces que en el fondo somos conscientes de que lo que estamos haciendo no nos va a ir bien para la espalda, pero no le damos importancia hasta que no nos da el aviso.

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Lesión costal

En cualquier deporte de contacto existe el riesgo de chocar contra otro jugador, o sufrir una mala caída, y el tórax es una zona susceptible de llevarse el golpe. Por no hablar de los accidentes de la vida diaria.

El impacto puede provocar una contusión costal, dando lugar a pequeñas elongaciones o desgarros de los músculos intercostales, o incluso llegar a fracturar alguna costilla.

Contusión costal

En el caso de que se trate de una contusión costal, ésta puede provocar dolores a veces más intensos de lo que se supone que tendría que doler por la lesión causal, sobre todo al realizar pequeños esfuerzos, al flexionar lateralmente el tronco o al hacer una inspiración profunda.

Tratamiento de una contusión costal

En este caso, el tratamiento a seguir sería ligero reposo, evitando el exceso de movimiento en la zona torácica, masaje descontracturante, cyriax (masaje transverso profundo) en caso de elongación o desgarro intercostal, corrientes para el dolor y hielo. Sería conveniente poner un vendaje adhesivo y hacer algunos ejercicios para el control del ritmo respiratorio y hacer respiración abdominal, además de corregir la postura, si nos hemos acostumbrado a proteger la zona que nos duele.

Fractura de costilla

Se puede dar el caso de que la lesión vaya más allá y haya fractura de alguna costilla. Esto suele ocurrir cuando nos dan un golpe directo sobre el tórax, en la mayoría de las ocasiones por accidentes deportivos.lesion costilla

La gravedad puede ser mayor o menor, dependiendo del número de costillas rotas, o si hay alguna complicación con los órganos internos que las costillas tienen la función de proteger. En este caso hablaré de la fractura o fisura de una o dos costillas, ya que suele ser lo más frecuente.

El mayor problema de esta lesión es el dolor, que lleva a una respiración dificultosa. Desde el primer momento deberemos poner un vendaje para intentar contener un poco la zona.

Tratamiento de fractura de costilla

Desde el 2º día ya podemos empezar con la rehabilitación, deberemos hacer fisioterapia respiratoria sobre todo, y controlar el dolor. Además haremos movilizaciones leves de los brazos, sin llegar a transmitir el movimiento a la caja torácica, aprender a salvaguardar la región fracturada al toser o estornudar e intentar mantener una buena postura, evitando las posturas antálgicas.

Una vez se ha consolidado el hueso, de 3 a 6 semanas, como regla general, todos los movimientos deberán hacerse sin provocar dolor. Haremos masaje para relajar la musculatura de la zona de alrededor y contra los dolores residuales que puedan quedar. Añadiremos ejercicios respiratorios de expansión torácica, como por ejemplo, coger un globo, inspirar profundamente (recuerda que sin dolor) y espirar para hinchar el globo. Y, por último, iremos añadiendo movilizaciones progresivas de la caja torácica y de la columna vertebral en todo los planos.

Es una lesión un poco latosa e incómoda, pero ya veis, tiene solución. Eso si, ¡tened cuidado con los golpes directos con el resto de jugadores!

Si necesitas tratamiento de este tipo, en Fisioterapia ETC en Zaragoza podemos ayudarte.

 

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Rotura del tendón de Aquiles

En ocasiones, a causa de una contracción muscular brusca del gemelo/sóleo, que acaban en el tendón de Aquiles, o de un traumatismo sobre el tendón, éste puede romperse por completo, ya sea porque estaba previamente lesionado por microtraumatismos que produjeron una tendinosis o estando totalmente sano.

¿Cuál es el tendón de Aquiles?

El tendón de Aquiles es un tejido fibroso que une los músculos gemelos y sóleo al calcáneo, el hueso que forma el talón. El 75% de los casos de rotura se da en deportistas, especialmente en varones, siendo más común en personas adultas que hacen deporte como ocio y no calientan adecuadamente, y suele localizarse unos centímetros por encima de la inserción calcánea.

Síntomas de la rotura del tendón de Aquiles

Se manifiesta por un crujido o chasquido audible y dolor agudo, algunos lo describen como “una pedrada”. Tras la lesión se puede seguir caminando, aunque cojeando, ya que seremos incapaces de hacer flexión plantar o ponernos de puntillas y cambiará el apoyo. A continuación aparecerán otros síntomas como inflamación, hematoma y una depresión transversal a nivel del tendón, es decir, una pequeña zona hundida donde se ve la discontinuidad del tendón.tendon aquiles

Tratamiento de la rotura del tendón de Aquiles

En los casos de rotura completa, el tratamiento debe ser precoz, y será quirúrgico, frecuentemente consiste en una sutura simple. Después habría que colocar un yeso durante 5-6 semanas, pudiendo apoyar el pie pasados unos 15 días.

Mientras se lleva el yeso debemos empezar ya con la rehabilitación, haciendo masaje circulatorio del muslo, fortaleciendo cuádriceps e isquiotibiales (músculos del muslo), también se trabajará con contracciones estáticas el tríceps (gemelos + sóleo) y los músculos plantares (de la planta del pie), moveremos los dedos del pie y cuando veamos conveniente empezaremos con la marcha con muletas.

Una vez que se ha quitado el yeso, normalmente el médico pone una cuña (alzas) en el talón para que el tendón no se estire demasiado. La altura de esta cuña se irá disminuyendo progresivamente durante los 2 meses siguientes, para que el tendón recupere su longitud habitual poco a poco. Mientras tanto, empezaremos con otro tipo de rehabilitación más específica:

  • Masaje drenante de la pierna, y durante algún tiempo añadiremos también alguna contención elástica, tipo tobillera, calcetines compresivos…
  • Masaje de la cicatriz y movilización de posibles adherencias
  • Continuaremos con el trabajo muscular del muslo: cuádriceps, isquiotibiales, etc.
  • Fortalecimiento muscular contra resistencia de los flexores dorsales (los músculos que mueven el tobillo llevando la punta del pie hacia arriba), haciendo un recorrido cada vez más amplio para que los gemelos y el sóleo se vayan estirando de manera progresiva.
  • Electroterapia para recuperar la masa muscular y reclutar todas las fibras musculares y recuperar poco a poco la fuerza de los gemelos y sóleo.
  • Fortalecimiento muscular progresivo de gemelos y sóleo.

Pasados los 3 meses de recuperación, haremos ejercicios de propiocepción (equilibrios), andaremos sobre distintos terrenos y dependiendo de la evolución que haya llevado, pasados unos 6 meses después de la lesión se empezará con los esfuerzos y la práctica deportiva.

Así que ya veis, si os ocurriera esto, es una recuperación lenta y progresiva, en la que hay que tener bastante paciencia y perseverancia.

Si estás en Zaragoza y necesitas este tipo de tratamiento, en Fisioterapia ETC podemos ayudarte.

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Agujetas

¿Qué son las agujetas?

Seguro que todos más de una vez hemos amanecido con un dolor horrible que te impide moverte con normalidad por haber practicado algún deporte después de un tiempo de inactividad, por haber intensificado más el ejercicio que hacemos regularmente, o por cambiar de actividad y trabajar grupos musculares que de normal no forzamos tanto. Eso son las famosas agujetas, también llamadas dolor muscular de origen retardado.

agujetasDurante años se ha creído que las agujetas están provocadas por pequeños cristales de ácido láctico que pinchan el músculo. Este ácido es una sustancia que produce nuestro propio organismo que resulta del metabolismo del azúcar cuando hacemos ejercicios anaeróbicos, es decir, de mucha intensidad pero poca duración, como pueden ser levantar pesas, correr muy rápido…

Con el tiempo se ha demostrado que esa no era la causa de las agujetas. Los actuales estudios hablan de una reacción inflamatoria como causa principal, en respuesta a microlesiones musculares y tendinosas que se dan porque el músculo no está adaptado a la actividad a la que es sometido. Es decir, se producen pequeñas roturas de las fibras musculares, esto hace que se acumulen metabolitos o desechos y aparece una reacción inflamatoria que irrita las fibras nerviosas provocando dolor en los músculos que se han solicitado por encima de sus posibilidades.

Síntomas de las agujetas

El dolor tarda en aparecer entre 12 y 48 horas después del esfuerzo, y aumenta al estirar o contraer los músculos afectados y a la palpación, mientras que si estamos en reposo es indoloro. Debería desaparecer en un plazo máximo de 4 días.

Cómo prevenir que aparezcan las agujetas

Para prevenir que aparezcan agujetas, es recomendable hacer entrenamientos progresivos regulares y adaptados. Es decir, calentar siempre antes todos los grupos musculares, empezar con poca intensidad si estamos desentrenados e ir aumentándola poco a poco, y estirar muy bien cuando hayamos terminado.

Si por lo que sea un día nos hemos pasado (típica pachanguita de verano cuando hacemos el parón de la temporada), no servirá de nada que te tomes un vaso de agua con azúcar como muchos recomiendan, porque esa teoría se basaba en disolver los cristalitos de ácido láctico. Lo que hay que hacer es intentar “limpiar” el músculo de esos metabolitos que se han acumulado, y para ello es bueno aumentar la sangre que llega a la zona. Esto se consigue repitiendo el ejercicio que provocó las agujetas pero con menor intensidad (aunque sea lo que menos te apetezca), estirando sin forzar y realizando un masaje suave en las zonas doloridas. También es recomendable beber más agua y, en casos de mucho dolor, se podría recurrir a un antiinflamatorio, aunque no soy muy partidaria de abusar de ellos…

Después de leer esto, si sois de la opinión de que el verano está para descansar y habéis dejado el entrenamiento a un lado… Desde Fisioterapia ETC en Zaragoza os recomiendo… Tened cabeza y no os paséis al empezar la nueva temporada, ¡poco a poco!

 

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Periostitis tibial

Hoy hablaremos de la periostitis tibial, una lesión típica de los corredores, aunque no exclusiva de ellos.

¿Qué es la periostitis tibial?

La periostitis, como su nombre indica es una inflamación (-itis) del periostio, la membrana que rodea (peri-) el hueso (osteo), en este caso la tibia. Puede aparecer por un traumatismo localizado, o lo más común, por sobreesfuerzo, la tensión en la inserción de los músculos tibiales, en especial el tibial anterior, provoca pequeños microtraumatismos repetidos.

El sobreentrenamiento y el uso de nuevo material deportivo son los grandes responsables de esto. El dolor es de aparición progresiva, en el tercio inferior de la tibia. Al principio hay síntomas únicamente después del esfuerzo; después aparece también dolor al comienzo de la actividad deportiva, desaparece durante el esfuerzo y reaparece tras el cese de la actividad; y por último aparecen dolores muy agudos que obligan a dejar la actividad deportiva.periostitis tibial

Hay que tener muy en cuenta las zapatillas que se utilizan, y el suelo sobre el que se corre. Las superficies muy duras, el calzado que no amortigua demasiado los impactos del pie contra el suelo y un aumento del entrenamiento favorecerán la aparición de esta lesión.

Si empiezas a notar algún síntoma, lo mejor es recurrir a calcetines compresivos o vendajes tipo kinesio (las tiras de colores) y aplicarse alguna pomada antiinflamatoria y hielo, a la vez que se baja la intensidad de los entrenamientos.

Tratamiento de la periostitis tibial

Una vez la lesión se ha instaurado, el tratamiento sería similar al de la tendinitis:

  • Reposo
  • Crioterapia (hielo)
  • Tratamiento fisioterápico: ultrasonidos, electroterapia, etc
  • Reanudación de la actividad con modificación del entrenamiento y corrección de las alteraciones ortopédicas

Con este último punto hago referencia a que si el problema viene por un mal hábito en la forma de correr, o por un mal apoyo del pie por ejemplo, debemos analizar la causa y corregir lo que falla. Siempre en cualquier lesión que aparezca con la práctica de un deporte, no solo es importante tratar la lesión, sino eliminar la causa para evitar que ésta vuelva a aparecer.

En Zaragoza, en Fisioterapia ETC podemos orientarte para saber porqué ha ocurrido y hacer el tratamiento oportuno para curar la lesión.

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Fractura de peroné

La fractura del peroné es una lesión muy común dentro del mundo deportivo y en especial los deportes de contacto, pero no exclusiva de ellos, ya que también tienen lugar en accidentes de la vida diaria, por lo que hoy hablaré de ella para que descubráis algo más sobre ella.

Causas de la fractura de peroné

 

Siempre que hay una lesión de tobillo deberían hacer radiografías para descartar esta posible lesión, ya que los signos iniciales nos pueden dar lugar a confusión. Aunque el traumatismo que se sufra no sea exagerado, puede aparecer una fractura, o en accidentes que parecen muy agresivos, acabar simplemente con un esguince. De modo que ante la duda, mejor asegurarse y hacer pruebas radiológicas.Rx fractura peroné

Tipos de fractura de peroné

Dentro de las fracturas de peroné encontramos distintos tipos, según el nivel al que se fractura y los ligamentos que se lesionan como consecuencia de la subluxación. Las más comunes suelen ser en el tercio medio o distal del peroné, en especial las del maléolo (la zona ósea que sobresale en la parte externa del tobillo).

Síntomas de la fractura de peroné

Los síntomas que aparecen tras la lesión son:

  • Dolor espontáneo muy intenso, que aumenta con el movimiento o hacer mención de caminar, y a la presión en la zona de lesión.
  • Inflamación en el momento, que va aumentando progresivamente.
  • Equimosis (o hematoma) en la zona, que aparece al rato.

Ya veis que son muy similares a los de un esguince, de ahí la dificultad de diagnóstico en un primer momento. Si la fractura fuese con desplazamiento podría notarse incluso un pequeño escalón.

Tratamiento de la fractura de peroné

El tratamiento será ortopédico o quirúrgico dependiendo de la dimensión de la lesión, y sobre todo de si ha habido desplazamiento. Siempre que la recuperación sea posible con el tratamiento ortopédico (yeso) es la mejor opción antes de llegar a quirófano.

Si la fractura es sin desplazamiento, se pondrá escayola durante algunas semanas (dependerá de cada caso, pero oscila entre 6-8 semanas), y después se procederá a la rehabilitación. Mientras tanto, habrá que hacer ejercicios para no perder demasiada masa muscular y facilitar la posterior recuperación, como contracciones isométricas de los músculos de la pierna.

En caso de que haya desplazamiento, si es posible se reducirá ortopédicamente, es decir, se intentará colocar manualmente el hueso en su sitio haciendo unas determinadas tracciones y presiones sobre los huesos de la pierna. Tras ello, se realizarán nuevas radiografías para comprobar que el hueso ha quedado en su sitio. Si así fuera, se procedería a poner escayola y seguir como en el caso anterior. Si por el contrario el resultado no fuera satisfactorio, habría que valorar si es necesaria la cirugía.

Hay casos en los que las fracturas son irreductibles y no hay más remedio que operar. En muchas ocasiones es necesario poner clavos o placas para mantener el hueso bien unido. Una vez que se ha formado el callo óseo, se valorará si es preferible quitar los clavos/placas, o dejarlos.

La fisioterapia será necesaria una vez se haya consolidado el hueso para recuperar los tejidos blandos que se han visto afectados por causa de la lesión y empezar un entrenamiento controlado para volver a conseguir la masa muscular de manera segura, y acelerar así el proceso de curación. En la rehabilitación se tratarán los ligamentos, la rigidez articular por la inmovilización, control del edema y el dolor, recuperación de la estabilidad articular, etc.

En mi centro de Fisioterapia en Zaragoza llegan muchos casos, y la recuperación suele ser muy buena, consiguiendo la curación completa sin secuelas.

 

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