Lumbalgia

LUMBALGIA

La lumbalgia puede aparecer por muchas causas y muy variadas. Un gran porcentaje de la población ha sufrido alguna vez en su vida este tipo de dolor.

Lo primero que hay que hacer es descartar posibles problemas más graves que dan como sintomatología la lumbalgia, como por ejemplo dolores referidos de algún órgano interno, una fractura o esguince lumbar, problemas neurológicos, etc.

En el mundo del deporte, la lumbalgia más común es la producida por una lesión miofascial, es decir, un espasmo muscular reflejo, que aparece por una reacción antálgica que tiene el cuerpo de manera natural.

La lumbalgia aguda o lumbago, suele aparecer de manera brusca al realizar un esfuerzo, como por ejemplo coger peso, o al realizar un simple “movimiento en falso”, y puede representar un verdadero “bloqueo” de la columna lumbar.lumbalgia

Los síntomas son dolor en la región lumbar, puede ser general o concentrarse en algún punto concreto de la zona, limitación de la movilidad por el dolor, que puede dificultar el ponerse totalmente erguido o caminar, y contractura muscular. Suele ir acompañada de una postura antálgica característica para protegerse del dolor.

Aunque no siempre las lumbalgias son tan agudas, y en muchos casos se trata de lumbalgias crónicas, con un dolor lumbar bajo, difuso, a menudo en un solo lado y que puede irradiar hacia glúteo y pierna. Aumentan con el esfuerzo (coger pesos) y la fatiga (muchas horas de pie) y se calman con el reposo. Pueden aparecer poco a poco o como síntomas residuales de una lumbalgia aguda, pero ya no provocan una actitud antálgica.

En el primer caso, el del lumbago, en la fase aguda habría que hacer reposo en cama, en una posición en la que se encuentre cómodo, y aplicar calor en la zona. Cuando ya es posible ponerse de pie y andar, sería recomendable empezar con los masajes descontracturantes de la zona lumbar y piramidales, hacer terapia manual específica para esa zona y aplicar corrientes analgésicas (TENS), o electroacupuntura (PENS). En Zaragoza encontrarás nuestro centro de fisioterapia.

Una vez el dolor es menos intenso, el tratamiento continuará con flexibilización y fortalecimiento muscular de la zona, relajación del diafragma y estiramiento del psoas ilíaco. Se deberá ir aumentando la actividad progresivamente, y sería recomendable hacer ejercicios tipo Pilates.

Es muy importante hacer una reeducación postural y utilizar correctamente la región lumbopélvica. Siempre que tengáis que hacer algún esfuerzo, es importantísimo estabilizar la zona lumbar, haciendo una contracción del periné o suelo pélvico (en el caso de las mujeres “cortar el pis” y en el de los hombres “intentar elevar los testículos”), y el transverso del abdomen o faja abdominal (poner la tripa dura). De esta manera, sin darnos cuenta, estaremos contrayendo pequeños músculos de la columna lumbar que nos ayudan a protegerla, los multífidos.

Y, sobre todo, tener un poco de cabeza, que hay veces que en el fondo somos conscientes de que lo que estamos haciendo no nos va a ir bien para la espalda, pero no le damos importancia hasta que no nos da el aviso.

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