Dolor en el músculo trapecio

¿Quién no ha sentido alguna vez la zona del cuello hasta los hombros cargada? El dolor en el músculo trapecio es uno de los motivos más comunes de consulta por dolor de espalda. Muchas horas frente a un ordenador, trabajos que impliquen mantener la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, malas posturas, estrés… El estilo de vida que llevamos hoy en día parece que nos lleva a cargar los trapecios.

¿Dónde se encuentra el trapecio?

El trapecio es un músculo que se encuentra en la zona superior de la espalda. Es bastante extenso, tiene forma triangular abarcando desde el hueso occipital en el cráneo hasta el final de la columna dorsal (última vértebra torácica), y llegando hasta el acromion en el hombro. Si observamos ambos trapecios podemos ver la forma de un rombo.

dolor en el músculo trapecio

¿Qué es el músculo trapecio?

El trapecio es un músculo aplanado que ocupa una gran extensión en la espalda. Cada uno se divide en tres porciones:

  • Trapecio superior: va del occipital y cuello hacia el hombro, con una dirección descendente. Se encarga de elevar los omóplatos y rotar e inclinar el cuello.
  • Trapecio medio: de la zona dorsal alta hacia el hombro, con una dirección más horizontal. Permite que los omóplatos puedan moverse hacia atrás y ayuda a estabilizar los hombros en algunos movimientos del brazo.
  • Trapecio inferior: de la zona dorsal baja hacia el hombro, con una dirección ascendente. Ayuda a llevar los omóplatos hacia abajo.

¿Qué causa dolor en el músculo trapecio?

Es muy común encontrar contracturas musculares en el trapecio, en especial en el trapecio superior.

Hay mucha gente que simplemente por el hecho de estar estresados eleva ligeramente los hombros. Esta acción prolongada en el tiempo lleva a la fatiga muscular y tarde o temprano esa sobrecarga derivará en contracturas. Cuando esta elevación de hombros tiene lugar día tras día, la hipertonía del trapecio puede dar lugar a dolor en la zona en reposo, a la presión, cefalea tensional…

De igual manera, si tenemos algún hábito postural que nos obligue a mantener alguna otra porción del músculo en contracción constante, ya sea por mala postura, movimientos repetitivos durante la jornada laboral o por la práctica de algún deporte, el dolor puede aparecer en el trapecio medio o trapecio inferior.

Dolor crónico en el trapecio

Si estos malos hábitos o gestos necesarios en el desarrollo de nuestra actividad se realizan durante meses o incluso años, es muy probable que nuestro dolor de trapecio se vuelva crónico. El músculo ha aumentado su tono (contracción base) de manera constante y a poco esfuerzo que se realice puede dar lugar a la aparición de sintomatología leve o incluso llegar a un espasmo muscular fuerte, dando lugar a una tortícolis.

Síntomas de contractura en el trapecio

Existen distintos grados de gravedad cuando aparecen contracturas, todo depende del nivel de hipertonía del músculo y de si esa contractura está comprimiendo algún nervio o no.

Los síntomas en un estado leve-moderado pueden ser:

Tensión en el cuello

Acentuando la sensación de dolor en la parte posterior del cuello y el recorrido hacia los hombros a lo largo del día.

Pesadez de columna

El trapecio abarca toda la zona cervical y dorsal de la columna, por lo que cuando este músculo está tenso puede dar sensación de rigidez en la columna vertebral.

Sensibilidad aumentada

Siempre que hay una contractura podemos localizar en esta un punto gatillo, que es el punto de máxima contractura que nos hará sentir un dolor más agudo al presionarlo, incluso dar un dolor referido en la distancia. Por ejemplo, al apretar en mitad del músculo trapecio, sentir dolor en la zona de inserción de este en el occipital.

Cefalea tensional

Esa tensión muscular se transmite hasta la inserción del músculo en el hueso, en este caso el occipital, lo que desencadena tensión en otras estructuras circundantes a través de las fascias, un tejido conectivo que recubre y conecta todos los músculos. Es muy común sentir dolor en la zona del occipital y en las sienes.

📍 Hace tiempo escribí un artículo que te puede interesar. Entra aquí e infórmate sobre todo lo relacionado con la cefalea tensional.

Cuando nos encontramos con un espasmo muscular en estado agudo, es decir, con una tortícolis, además añadimos otros síntomas como:

Limitación de la movilidad del cuello

El trapecio es un músculo muy importante para mover el cuello, por lo que si tenemos un espasmo muscular a este nivel, cada vez que queramos rotar, inclinar, flexionar o extender el cuello sentiremos dolor, más agudo en los movimientos en los que interviene el trapecio del lado lesionado. Ese dolor será el que nos impida avanzar en el movimiento.

Asimetrías

Al estar afectado sólo un lado, normalmente ese hombro queda más elevado o el cuello ligeramente inclinado debido al acortamiento del músculo trapecio durante el espasmo. Además, aumenta su grosor por lo que podemos ver un lado más inflamado que el otro.

Pérdida de fuerza

A veces puede dar sensación de que no somos capaces de sujetar la cabeza en su sitio, incluso puede aparecer temblor. En esos casos, puede recurrirse a un collarín para permitir al músculo estar en reposo.

Tratamientos para aliviar el dolor del músculo trapecio

Una vez tenemos sobrecarga en el trapecio, lo ideal es acudir a tu fisioterapeuta para que te haga una valoración, te de las pautas que se ajusten específicamente a tu caso y se ponga manos a la obra con el tratamiento.

Infórmate aquí sobre las técnicas que pueden utilizarse para aliviar el dolor del músculo trapecio

Información para aliviar el dolor en el trapecio.

No obstante, puedes intentar aliviar el dolor a través de distintas técnicas:

Tratamiento de puntos gatillo

Puedes localizar los puntos más dolorosos en cualquiera de las tres porciones del trapecio y mantenerla presionada durante varios segundos hasta que sientas que el dolor va remitiendo. También puedes hacerlo tumbándote sobre una pelota pequeña y que tu propio peso ejerza esa presión sin necesidad de hacer fuerza.

Aplicar calor

Siempre que un músculo tiene hipertonía es aconsejable aplicar calor, ya sea con agua caliente, con una manta eléctrica, un saco de semillas o bolsa de gel calentados en el microondas, con infrarrojos, diatermia

Esto ayudará a relajar el músculo y facilitar que recupere su elasticidad.

Estiramientos

Es aconsejable estirar el trapecio una vez esté caliente y llegando siempre hasta el límite previo al dolor. Tenemos que sentir tensión pero no debemos llegar al punto de dolor que haga que nos protejamos de manera innata contrayendo el músculo.

Masaje descontracturante

Siempre realizado por un profesional. Nos ayudará a normalizar el tono muscular y recuperar la funcionalidad del trapecio.

Otras técnicas que puede realizar un fisioterapeuta y favorecerán la recuperación son la punción seca, electroterapia, movilizaciones osteopáticas, pauta de ejercicios de movilización, estiramiento y fortalecimiento posterior, corrección postural, etc.

Tiempo de recuperación

El tiempo de recuperación dependerá de la gravedad, no es lo mismo si hablamos de una ligera sobrecarga por algo que se ha hecho de manera puntual, a una persona que lleva años con contracturas en los trapecios por movimientos repetitivos en su trabajo o una persona que se ha “quedado clavada” al girarse de repente.

El de mejor pronóstico será el que esa contractura viene dada por haber realizado una actividad a la que no estamos acostumbrados y no vamos a realizar en un futuro. Con tratamiento en una sola sesión puede ser suficiente para irse sin dolor y que no vuelva a aparecer.

Si se trata de una persona con dolor crónico desde hace años, con dolor referido, cefalea tensional… es posible que necesite cambiar hábitos en su vida para poder deshacerse del problema, además de tratarse al principio de manera regular, para descargar ese músculo a un ritmo más rápido del que sus malos hábitos hacen que se vuelva a cargar.

En los casos de tortícolis los síntomas pueden durar varios días, pero con tratamiento y cuidado, puede remitir en unos 3 días, aunque dependerá mucho de cada persona.

Prevenir el dolor de espalda, cuello y cabeza

  • Tener buenos hábitos posturales
  • Ir bien estirado (creciendo desde la coronilla)
  • Tener la costumbre de estirar para recuperar nuestros músculos, ya sea tras el ejercicio, el trabajo o simplemente para evitar que nuestros músculos se vayan acortando
  • Practicar deporte de manera regular que tonifique nuestros músculos de una manera homogénea

En cuanto a este último punto,  no pasa nada por practicar deportes potencialmente lesivos como el golf o el tenis, en los que se realizan siempre gestos muy repetitivos, siempre y cuando estos vayan acompañados de otro ejercicio más saludable como el PilatesYoga o natación, en los que se tonifica, estira y mejora la postura y la respiración.

Desde luego, como siempre digo a mis pacientes,

Es mucho mejor prevenir que curar

 

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Cómo evitar sobrecargas musculares

¿Qué es una sobrecarga muscular?

La sobrecarga muscular no es una lesión en si misma, pero si no se le pone solución sí que puede derivar en una lesión real. Es la consecuencia de someter a un músculo o grupo de músculos a un esfuerzo superior al que está acostumbrado.

Suele afectar a deportistas en la mayoría de los casos, al empezar la temporada, o aumentar la intensidad del programa de entrenamiento; aunque también en trabajos en los que se realizan movimientos repetitivos o grandes esfuerzos.

 

SÍNTOMAS DE LA SOBRECARGA MUSCULAR

Los síntomas que se notan son pesadez y falta de velocidad en la ejecución de los movimientos, e incluso dolor difuso. En el músculo lo que se aprecia con la palpación es un aumento de tono, el músculo está más tenso de lo normal.sobrecargas musculares

¿CÓMO PREVENIR LAS SOBRECARGAS MUSCULARES?

En el tema deportivo, para prevenir las sobrecargas musculares hay que tener muy en cuenta los entrenamientos que se llevan a cabo. Para empezar, hay que realizar movimientos similares a los que se harán durante la práctica deportiva de manera progresiva, evitando que sean muy repetitivos. Hay algunos deportes que de por si son muy rutinarios y no hay más remedio, pero siempre que sea posible, lo mejor es ir alternado tipos de trabajo y tener un plan de entrenamiento personalizado.

Y, por supuesto, es importantísima la vuelta a la calma y los estiramientos post-ejercicio. De esta manera, como ya hemos hablado en otros artículos, conservamos una buena calidad del músculo y evitamos posibles sobrecargas.

Es muy importante dar a los músculos el reposo que necesitan. No es bueno entrenar todos los días, o por lo menos entrenar de manera intensa, ya que nuestro cuerpo necesita un proceso de recuperación. Este es también uno de los principales motivos de que aparezcan sobrecargas musculares.

Además hay que tener muy en cuenta el calzado que llevamos o que el material que utilizamos es el adecuado. A la mínima molestia que se perciba es mejor comentarlo con un experto en la materia y que nos recomiende lo que nos iría mejor.

La alimentación también juega un papel decisivo, ya que en definitiva es lo que después va a nutrir nuestros músculos, y dependiendo de la cantidad de actividad que se realice a la semana debemos regular la cantidad de nutrientes de cada tipo que nos es necesaria (hidratos de carbono, proteínas, etc).

También recomendaría acudir al fisioterapeuta para descargar la musculatura de vez en cuando como rutina, y especialmente si notamos alguna molestia o después de grandes esfuerzos.

Si evitamos que la sobrecarga muscular vaya a más, evitaremos que aparezcan verdaderas lesiones como contracturas, tendinitis, etc.  Así que ya sabéis, cuando empecéis en verano la pretemporada, tened en cuenta todos estos consejos. Y si tenéis algún síntoma de sobrecarga muscular podéis venir en Zaragoza a mi centro de fisioterapia donde os ayudaré a solucionarlo para poder seguir con el deporte sin riesgo de lesión.

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Calambres

¿Qué son los calambres musculares?

Un calambre es la sensación dolorosa causada por un espasmo muscular involuntario. Los más comunes suelen ser en las piernas, sobre todo gemelos, pie e isquiotibiales (parte posterior del muslo), muchas veces, durante la noche mientras dormimos, o mientras hacemos deporte.calambre

Causas de los calambres musculares

Puede deberse a distintas causas como, por ejemplo:

  • Insuficiente oxigenación de los músculos, por una mala irrigación sanguínea. Esto ocurre por ejemplo cuando nos echamos a dormir después de una gran comilona y la sangre fluye principalmente hacia el aparato digestivo.
  • Pérdida de líquido, dando lugar a una deshidratación, por no beber la suficiente agua, o sudar demasiado y no reponer líquidos.
  • Falta de determinados minerales (electrolitos) en sangre, como magnesio, potasio o calcio.
  • Permanecer mucho tiempo sentado durante el día.
  • Mantener una mala postura durante la noche.
  • Movimientos bruscos.
  • Frío.
  • Tener pies planos.
  • Tener alguna enfermedad tiroidea.
  • Tomar determinados medicamentos como antipsicóticos, anticonceptivos, diuréticos, estatinas o esteroides.

Pero sin duda, una de las causas más comunes es el esfuerzo intenso y/o prolongado, con una gran actividad muscular. No obstante, aún no se sabe exactamente el mecanismo que tiene lugar para que aparezcan los calambres. Existen distintas hipótesis, entre ellas se encuentran estas dos que os explico a continuación. Aunque suenen un poco rollo, os ayudarán a entender mejor vuestro cuerpo.

La primera habla del funcionamiento de los músculos como agonistas (músculos que trabajan conjuntamente para realizar un movimiento) y antagonistas (músculos que realizan la función contraria y tienen que relajarse cuando se contraen los agonistas para realizar algún movimiento). Como por ejemplo, la contracción del cuádriceps está asociada a la relajación de los isquiotibiales.

Esta contracción-relajación está mediada por dos tipos de proteínas, miosina y actina. La miosina se une a la actina durante la contracción y se libera durante la relajación, gracias a que se une a otras moléculas, entre ellas el magnesio. Mientras hacemos ejercicio, la cantidad de magnesio va disminuyendo y hace que la miosina no pueda desprenderse de la actina, por tanto, el músculo perderá la capacidad de relajarse y dará lugar a los calambres.

Otra teoría habla de que el control neuromuscular se ve alterado. Es decir, el ejercicio intenso provoca una sobreexcitación de las motoneuronas, encargadas de la contracción muscular, y disminuye las señales inhibitorias del sistema nervioso central hacia éstas. Cuando el músculo se fatiga y continuamos haciendo ejercicio se corre el riesgo de que se produzcan contracciones involuntarias, es decir, calambres.

¿Cómo prevenir los calambres musculares?

Una manera de mandar señales inhibitorias a las motoneuronas es estirar el músculo, por lo que después de hacer ejercicio es muy recomendable estirar, ya que es una forma efectiva de prevenir la aparición de calambres.

¿Qué hacer si me ha dado un calambre?

Una vez que ha aparecido el calambre, éste puede durar unos segundos o varios minutos. La mejor manera de hacer que ceda es estirar el músculo suave y progresivamente, conforme el músculo vaya cediendo.

Es posible que después se quede un rato resentido, incluso en casos más graves, días o semanas. Es recomendable también aplicar calor a la zona para facilitar el estiramiento.

Como siempre, lo primero es saber cuál es la posible causa y entonces poder ponerle remedio. En el caso de falta de minerales, alimentos como los frutos secos, los cereales y las legumbres son ricas en magnesio; el zumo de naranja y los plátanos contienen potasio; y las verduras y lácteos entre otros son ricos en calcio.

Como consejos, hidratarse mucho si se va a hacer ejercicio, consumir hidratos de carbono para aportar energía suficiente, evitar comer justo antes de iniciar la actividad, hacer un calentamiento previo a la actividad y estirar antes y después del ejercicio. Todo ello para evitar la aparición de calambres.

Os seguimos informando de distintas lesiones y dando consejos desde Zaragoza, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

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Agujetas

¿Qué son las agujetas?

Seguro que todos más de una vez hemos amanecido con un dolor horrible que te impide moverte con normalidad por haber practicado algún deporte después de un tiempo de inactividad, por haber intensificado más el ejercicio que hacemos regularmente, o por cambiar de actividad y trabajar grupos musculares que de normal no forzamos tanto. Eso son las famosas agujetas, también llamadas dolor muscular de origen retardado.

agujetasDurante años se ha creído que las agujetas están provocadas por pequeños cristales de ácido láctico que pinchan el músculo. Este ácido es una sustancia que produce nuestro propio organismo que resulta del metabolismo del azúcar cuando hacemos ejercicios anaeróbicos, es decir, de mucha intensidad pero poca duración, como pueden ser levantar pesas, correr muy rápido…

Con el tiempo se ha demostrado que esa no era la causa de las agujetas. Los actuales estudios hablan de una reacción inflamatoria como causa principal, en respuesta a microlesiones musculares y tendinosas que se dan porque el músculo no está adaptado a la actividad a la que es sometido. Es decir, se producen pequeñas roturas de las fibras musculares, esto hace que se acumulen metabolitos o desechos y aparece una reacción inflamatoria que irrita las fibras nerviosas provocando dolor en los músculos que se han solicitado por encima de sus posibilidades.

Síntomas de las agujetas

El dolor tarda en aparecer entre 12 y 48 horas después del esfuerzo, y aumenta al estirar o contraer los músculos afectados y a la palpación, mientras que si estamos en reposo es indoloro. Debería desaparecer en un plazo máximo de 4 días.

Cómo prevenir que aparezcan las agujetas

Para prevenir que aparezcan agujetas, es recomendable hacer entrenamientos progresivos regulares y adaptados. Es decir, calentar siempre antes todos los grupos musculares, empezar con poca intensidad si estamos desentrenados e ir aumentándola poco a poco, y estirar muy bien cuando hayamos terminado.

Si por lo que sea un día nos hemos pasado (típica pachanguita de verano cuando hacemos el parón de la temporada), no servirá de nada que te tomes un vaso de agua con azúcar como muchos recomiendan, porque esa teoría se basaba en disolver los cristalitos de ácido láctico. Lo que hay que hacer es intentar “limpiar” el músculo de esos metabolitos que se han acumulado, y para ello es bueno aumentar la sangre que llega a la zona. Esto se consigue repitiendo el ejercicio que provocó las agujetas pero con menor intensidad (aunque sea lo que menos te apetezca), estirando sin forzar y realizando un masaje suave en las zonas doloridas. También es recomendable beber más agua y, en casos de mucho dolor, se podría recurrir a un antiinflamatorio, aunque no soy muy partidaria de abusar de ellos…

Después de leer esto, si sois de la opinión de que el verano está para descansar y habéis dejado el entrenamiento a un lado… Desde Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza os recomiendo… Tened cabeza y no os paséis al empezar la nueva temporada, ¡poco a poco!

 

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Contractura muscular

Todos hemos oído hablar de las famosas contracturas, pero tal vez no os hayáis parado a pensar  en lo que realmente son.

¿Qué es una contractura muscular?

Una contractura muscular es una contracción continuada e involuntaria de un grupo de fibras de un músculo que aparece al realizar un esfuerzo. Nosotros lo que percibimos es la zona más abultada, a la vista o al tocar, sentimos dolor, y se altera el funcionamiento normal del músculo.

Causas de las contracturas musculares

Suelen aparecer cuando el esfuerzo que realizamos es mayor al que el músculo es capaz de soportar, ya sea por intensidad, o por estar mal realizada la acción y forzar determinados músculos de manera menos intensa pero continuada en una mala posición. Aunque también pueden aparecer por una mala recuperación del músculo, es decir, fatigamos a éste durante el ejercicio y después no estiramos y el músculo va perdiendo su capacidad de relajación, o mantenemos una mala postura durante horas.contractura muscular

A todo esto hay que añadir la importancia del bienestar psicológico, ya que en situaciones de estrés, nerviosismo o miedo somos más propensos a sufrirlas.

En la práctica deportiva hay muchos músculos susceptibles de que aparezcan contracturas, dependiendo de los que estén más solicitados o si son deportes muy técnicos de movimientos repetitivos. Por ejemplo, el músculo que sale peor parado en los futbolistas es el cuádriceps, en los tenistas los músculos del brazo, los nadadores la espalda, etc.

Tratamiento y prevención de las contracturas musculares

Lo primero que hay que hacer para tratar una contractura es prevenirla, y para ello es muy importante calentar antes de comenzar el ejercicio. Cuando hacemos un movimiento brusco sin haber calentado previamente, los vasos sanguíneos que se encuentran en el músculo no están preparados para trabajar tan rápido y no les da tiempo a llevar la suficiente sangre para que se depure la zona, lo que da lugar a una acumulación de metabolitos que provocan dolor e inflamación.

Debemos hacer un calentamiento general y específico del deporte que vayamos a realizar, así como trabajar la flexibilidad, para que la calidad del músculo mejore y haya menos riesgo de lesión, y aquí no hablamos solo de contracturas, sino que podemos prevenir también las roturas de fibras, que muchas veces van asociadas a contracturas como comentaba en otro artículo, o evitar esguinces u otras lesiones de tejidos blandos.

Del mismo modo es de gran importancia la vuelta a la calma, y hacer estiramientos al acabar la actividad para descargar los músculos y favorecer su recuperación. Los estiramientos deben mantenerse durante al menos 20 segundos para que sean efectivos. Podéis ver otro artículo que dediqué a los estiramientos, ya que los considero de gran importancia.

El tratamiento una vez que tenemos una contractura, siempre digo que se basa en tres principios: calor, estiramientos y masaje.

El calor local favorece la llegada de sangre a la zona para ayudar a eliminar los metabolitos acumulados, relaja el músculo y alivia el dolor.

Los estiramientos harán que poco a poco las fibras musculares que están acortadas recuperen su longitud, y flexibilizan el músculo en general.

El masaje aporta también más sangre a la zona, disminuye el tono muscular, quitando tensión al músculo y, por tanto, disminuyendo el dolor.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, el tratamiento puede ser mucho más amplio, ya que existen muchas técnicas que aceleran la recuperación y no solo actúan sobre la lesión, sino que dejan al músculo en general en mejores condiciones. Algunas de estas técnicas pueden ser: punción seca, fibrólisis diacutánea (ganchos), ultrasonidos, electroterapia, etc.

Todo esto y mucho más podemos hacerlo en nuestro centro de Fisioterapia en Zaragoza.

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Rotura de fibras

Hoy voy a hablaros de otra lesión muy común dentro del mundo deportivo, la rotura de fibras. En el fútbol, los músculos más afectados suelen ser el recto anterior del cuádriceps, los isquiotibiales, gemelos, sóleo y aductor largo.

Causas de las roturas de fibras

Suele tener lugar cuando se solicita al músculo por encima de sus capacidades, por ejemplo en paradas bruscas, aceleraciones rápidas, golpear el balón, etc. También puede aparecer tras una contusión o por un desequilibrio entre la musculatura extensora (cuádriceps) y flexora (isquiotibiales) de la rodilla, y muchas veces va asociada a una contractura muscular.

Tipos de roturas de fibras

La gravedad de la lesión dependerá del número de fibras musculares que se rompan, por lo general distinguimos 3 grados:

  • Grado I: solo se rompen algunas pequeñas fibrillas, puede aparecer un pequeño hematoma, pero la lesión no se llega a apreciar en una ecografía. Aparece dolor en el momento de la lesión, desaparece en reposo, pero aparece al contraer o estirar el músculo.
  • Grado II: se rompen más fibras musculares, y de mayor tamaño. Se trata de una rotura parcial, en la que aparece un hematoma. Dependiendo de la amplitud de la zona afectada, puede verse una zona hundida en el músculo, al que llamamos “hachazo muscular”.
  • Grado III: se trata de una rotura muscular total, cuyo tratamiento es quirúrgico.grados de rotura fibrilar

Síntomas de las roturas de fibras

En el momento de la lesión suele notarse un dolor agudo, algunos lo describen como un tirón, otros como una pedrada… Normalmente incapacita para seguir jugando. A la palpación se notará dolor en la zona lesionada.

Tratamiento de las roturas de fibras

Respecto al tratamiento, lo ideal sería aplicar hielo justo después de lesionarse, y poner un vendaje los primeros días. Al tratarse de una lesión de tejidos blandos, hay que hacer reposo para dejar que ésta cicatrice, durante al menos 2 o 3 semanas (dependerá del grado de lesión), sino corremos el riesgo de empeorarlo. En roturas fibrilares importantes, el cese de la actividad puede alargarse varios meses.

En este tiempo de reposo, iremos añadiendo ejercicios progresivos a la vez que se reciben sesiones de fisioterapia para acelerar el proceso de curación, y que las fibras musculares queden con la mayor calidad posible. Empezaremos con contracciones isométricas (sin mover, solo contraer), estiramiento de forma lenta y progresiva sin dolor, etc. La vuelta a la actividad física será siempre progresiva, dependiendo de las sensaciones que se tengan conforme se va solicitando el músculo.

¿Cómo prevenir las roturas de fibras?

Para prevenir este tipo de lesión y evitar recidivas, es muy importante calentar antes de iniciar la actividad. Con el calentamiento conseguimos aumentar la temperatura del músculo y que éste sea más elástico. Y al terminar de jugar, siempre hay que estirar, para evitar sobrecargas musculares y mejorar la función muscular, además de ser más flexibles.

Además, en los entrenamientos sería aconsejable trabajar la fuerza muscular para conseguir que los músculos trabajen de manera coordinada, contrayendo el mayor número de fibras musculares a la vez.

Y por último comentaré la importancia de la alimentación. Los músculos necesitan estar bien hidratados, por lo que hay que beber mucha agua, y comer hidratos de carbono (pasta, arroz, etc) para que no dar lugar a la fatiga muscular.

En Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza, ponemos a tu disposición todos los medios necesarios para llevar a cabo el tratamiento oportuno.

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