Pierna de tenista

¿QUÉ ES LA PIERNA DE TENISTA?

La lesión de “pierna de tenista” se trata de una elongación o desgarro parcial de la unión musculo-tendinosa del gemelo interno.

Es una lesión relativamente frecuente, que se da sobre todo en personas de edad media, por lo que también hay gente que la llama “latigazo de los cuarentones”, aunque puede ocurrir en edades más jóvenes en sujetos poco y mal entrenados, principalmente al jugar al tenis, pero como bien sabemos, las lesiones deportivas aunque sean más típicas de un deporte, no son exclusivas de él.

SÍNTOMAS DE LA PIERNA DE TENISTA

Se caracteriza por un dolor brusco e intenso en la pantorrilla, asociado a una sensación de golpe desde detrás, o de chasquido. En los casos menos graves, por un calambre puntual localizado o tenaz, o por una sensación de desgarro no dolorosa.

Un signo muy característico que nos puede indicar que se trata de esta lesión es la marcha con el pie de puntillas y la rodilla flexionada.

pierna de tenista

MÚSCULOS AFECTADOS EN LA PIERNA DE TENISTA

Otro músculo clave en esta lesión es el plantar delgado. Éste es un músculo muy fino que parte de la parte posterior de la articulación de la rodilla y baja por detrás del gemelo hacia la parte posterior del talón, cerca del tendón de Aquiles. La función del plantar delgado es la de flexionar la rodilla y hacer flexión plantar de tobillo, pero de manera muy discreta, no es un músculo potente.

Y por otra parte, el sóleo, un músculo más grande y poderoso que se encuentra también por detrás de los gemelos y va desde debajo de la rodilla hasta el talón, haciendo flexión plantar de tobillo. Es el que participa activamente para que nos mantengamos de pie.

Cuando hay algún desgarro en el gemelo interno o el sóleo, o una rotura del tendón de Aquiles, puede derivar en dolor en el plantar delgado, o al forzar al correr o saltar podemos lesionar ese músculo en sí por un sobreesfuerzo, y dar lugar a la “pierna de tenista”.

TRATAMIENTO DE LA PIERNA DE TENISTA

Por lo general, el tratamiento es conservador: reposo, antiinflamatorios y fisioterapia. La cirugía se reserva para casos más graves en los que se llega a una desinserción del gemelo interno.

Por tanto, el tratamiento consistirá en un reposo relativo, es conveniente llevar durante unos días un poco más elevada la zona del talón, de 3 a 7cm, dependiendo de la gravedad. Iremos haciendo sesiones de fisioterapia para tratar directamente la lesión y acelerar su recuperación, y al mes se harán movilizaciones suaves, para ir estirando poco a poco los gemelos, el sóleo y el plantar delgado.

La reanudación progresiva del deporte se hará cuando sea posible ponerse de puntillas y dar pequeños saltos en esa posición sin que provoque dolor.

Para llevar a cabo el tratamiento nos encontrarás en Zaragoza, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

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BENEFICIOS DE TENER UN BUEN CULO

El culo es una de las partes del cuerpo en las que más se fija la gente por un motivo puramente estético, sin embargo, vais a descubrir que independientemente de que nos pueda gustar más o menos la apariencia física, es muy importante las condiciones en las que tenemos los glúteos.

GLÚTEOS

culoLos glúteos son los músculos que dan forma en gran medida a esta parte del cuerpo, y los encargados de extender la cadera y permitir que nos mantengamos erguidos, un logro evolutivo muy importante para el ser humano.

Popularmente se habla de los glúteos como si tuviéramos solo uno a cada lado, pero en realidad tenemos seis glúteos, tres a cada lado. Estos son:

  • Glúteo mayor: es el más grande y más conocido, ya que es el que da al culo esa forma característica. Tiene una importante función estabilizadora a nivel de cadera, e incluso de la rodilla, ya que se inserta en la fascia lata, que llega hasta la rodilla por el lateral del muslo. Hace extensión y rotación externa de cadera.
  • Glúteo medio: es otro de los grandes estabilizadores de la pelvis, pero también es abductor de cadera, es decir, separa la pierna lateralemente. Permite que nos mantengamos a la pata coja con la cadera estable, por eso tiene un papel fundamental al andar o correr, manteniendo la pelvis alta cada vez que despegamos el otro pie del suelo para dar un paso.
  • Glúteo menor: es el más pequeño de los tres y su función es ayudar al glúteo medio a estabilizar la pelvis mientras andamos. Además, también será rotador de cadera.

¿POR QUÉ TRABAJAR LOS GLÚTEOS?

El trabajar esta musculatura nos aporta grandes beneficios y también nos puede evitar muchas lesiones. Si no tenemos unos glúteos firmes podemos sufrir por ejemplo dolor de espalda. Vamos a ver un poco este proceso.

Hemos ido evolucionando para pasar de la cuadrupedia (a gatas) a la bipedestación (de pie) adaptando entre otros músculos los glúteos y, sin embargo, ahora pasamos mucho tiempo sentados a lo largo del día.

Al estar sentados mantenemos la cadera flexionada y los músculos flexores de cadera en constante acortamiento, lo que llevará a una pérdida de elasticidad, aparición de contracturas y acortamiento real de los músculos. Este caso es muy típico en el psoas ilíaco, un flexor de cadera que va desde las lumbares hasta el fémur. Cuando éste está acortado tira de las vértebras lumbares y puede dar lugar a lumbalgias (dolor de la zona baja de la espalda).

Esto llevado al terreno futbolístico es común entre los jugadores, ya que al chutar la pelota se hace una fuerte contracción de los flexores de cadera, y si partimos de un músculo acortado que se acorta aún más, generará mucha tensión en esta zona de la espalda.

Por otra parte, tenemos los músculos contrarios, los extensores de cadera (glúteos), que todo el tiempo en que los flexores están trabajando y mantenemos la cadera en flexión, como cuando estamos sentados, los extensores están relajados, por lo que tienden a atrofiarse  y perder fuerza.

Como consecuencia, cuando los extensores de cadera se acaban convirtiendo en músculos débiles, serán los extensores de columna (músculos que están a los lados de la columna) los encargados de mantenernos erguidos, y teniendo en cuenta que estos no están “diseñados” para realizar tanto esfuerzo, se fatigan y acaba apareciendo dolor de espalda.

De ahí viene la importancia de fortalecer los glúteos para evitar el dolor de espalda, por ejemplo subiendo y bajando escaleras o haciendo sentadillas. Y también añadiría estiramientos de los flexores de cadera, especialmente del psoas ilíaco.

Asi que consejo desde Zaragoza: menos estar sentado y… ¡más mover el culo!

 

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CÓMO EVITAR LAS SOBRECARGAS MUSCULARES

La sobrecarga muscular no es una lesión en si misma, pero si no se le pone solución sí que puede derivar en una lesión real. Es la consecuencia de someter a un músculo o grupo de músculos a un esfuerzo superior al que está acostumbrado.

Suele afectar a deportistas en la mayoría de los casos, al empezar la temporada, o aumentar la intensidad del programa de entrenamiento; aunque también en trabajos en los que se realizan movimientos repetitivos o grandes esfuerzos.

sobrecargas musculares

SÍNTOMAS DE LA SOBRECARGA MUSCULAR

Los síntomas que se notan son pesadez y falta de velocidad en la ejecución de los movimientos, e incluso dolor difuso. En el músculo lo que se aprecia con la palpación es un aumento de tono, el músculo está más tenso de lo normal.

¿CÓMO PREVENIR LAS SOBRECARGAS MUSCULARES?

En el tema deportivo, para prevenir las sobrecargas musculares hay que tener muy en cuenta los entrenamientos que se llevan a cabo. Para empezar, hay que realizar movimientos similares a los que se harán durante la práctica deportiva de manera progresiva, evitando que sean muy repetitivos. Hay algunos deportes que de por si son muy rutinarios y no hay más remedio, pero siempre que sea posible, lo mejor es ir alternado tipos de trabajo y tener un plan de entrenamiento personalizado.

Y, por supuesto, es importantísima la vuelta a la calma y los estiramientos post-ejercicio. De esta manera, como ya hemos hablado en otros artículos, conservamos una buena calidad del músculo y evitamos posibles sobrecargas.

Es muy importante dar a los músculos el reposo que necesitan. No es bueno entrenar todos los días, o por lo menos entrenar de manera intensa, ya que nuestro cuerpo necesita un proceso de recuperación. Este es también uno de los principales motivos de que aparezcan sobrecargas musculares.

Además hay que tener muy en cuenta el calzado que llevamos o que el material que utilizamos es el adecuado. A la mínima molestia que se perciba es mejor comentarlo con un experto en la materia y que nos recomiende lo que nos iría mejor.

La alimentación también juega un papel decisivo, ya que en definitiva es lo que después va a nutrir nuestros músculos, y dependiendo de la cantidad de actividad que se realice a la semana debemos regular la cantidad de nutrientes de cada tipo que nos es necesaria (hidratos de carbono, proteínas, etc).

También recomendaría acudir al fisioterapeuta para descargar la musculatura de vez en cuando como rutina, y especialmente si notamos alguna molestia o después de grandes esfuerzos.

Si evitamos que la sobrecarga muscular vaya a más, evitaremos que aparezcan verdaderas lesiones como contracturas, tendinitis, etc.  Así que ya sabéis, cuando empecéis en verano la pretemporada, tened en cuenta todos estos consejos. Y si tenéis algún síntoma de sobrecarga muscular podéis venir en Zaragoza a mi centro de fisioterapia donde os ayudaré a solucionarlo para poder seguir con el deporte sin riesgo de lesión.

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CALAMBRES

Un calambre es la sensación dolorosa causada por un espasmo muscular involuntario. Los más comunes suelen ser en las piernas, sobre todo gemelos, pie e isquiotibiales (parte posterior del muslo), muchas veces, durante la noche mientras dormimos, o mientras hacemos deporte.

Puede deberse a distintas causas como, por ejemplo:

  • calambreInsuficiente oxigenación de los músculos, por una mala irrigación sanguínea. Esto ocurre por ejemplo cuando nos echamos a dormir después de una gran comilona y la sangre fluye principalmente hacia el aparato digestivo.
  • Pérdida de líquido, dando lugar a una deshidratación, por no beber la suficiente agua, o sudar demasiado y no reponer líquidos.
  • Falta de determinados minerales (electrolitos) en sangre, como magnesio, potasio o calcio.
  • Permanecer mucho tiempo sentado durante el día.
  • Mantener una mala postura durante la noche.
  • Movimientos bruscos.
  • Frío.
  • Tener pies planos.
  • Tener alguna enfermedad tiroidea.
  • Tomar determinados medicamentos como antipsicóticos, anticonceptivos, diuréticos, estatinas o esteroides.

Pero sin duda, una de las causas más comunes es el esfuerzo intenso y/o prolongado, con una gran actividad muscular. No obstante, aún no se sabe exactamente el mecanismo que tiene lugar para que aparezcan los calambres. Existen distintas hipótesis, entre ellas se encuentran estas dos que os explico a continuación. Aunque suenen un poco rollo, os ayudarán a entender mejor vuestro cuerpo.

La primera habla del funcionamiento de los músculos como agonistas (músculos que trabajan conjuntamente para realizar un movimiento) y antagonistas (músculos que realizan la función contraria y tienen que relajarse cuando se contraen los agonistas para realizar algún movimiento). Como por ejemplo, la contracción del cuádriceps está asociada a la relajación de los isquiotibiales.

Esta contracción-relajación está mediada por dos tipos de proteínas, miosina y actina. La miosina se une a la actina durante la contracción y se libera durante la relajación, gracias a que se une a otras moléculas, entre ellas el magnesio. Mientras hacemos ejercicio, la cantidad de magnesio va disminuyendo y hace que la miosina no pueda desprenderse de la actina, por tanto, el músculo perderá la capacidad de relajarse y dará lugar a los calambres.

Otra teoría habla de que el control neuromuscular se ve alterado. Es decir, el ejercicio intenso provoca una sobreexcitación de las motoneuronas, encargadas de la contracción muscular, y disminuye las señales inhibitorias del sistema nervioso central hacia éstas. Cuando el músculo se fatiga y continuamos haciendo ejercicio se corre el riesgo de que se produzcan contracciones involuntarias, es decir, calambres.

Una manera de mandar señales inhibitorias a las motoneuronas es estirar el músculo, por lo que después de hacer ejercicio es muy recomendable estirar, ya que es una forma efectiva de prevenir la aparición de calambres.

Una vez que ha aparecido el calambre, éste puede durar unos segundos o varios minutos. La mejor manera de hacer que ceda es estirar el músculo suave y progresivamente, conforme el músculo vaya cediendo.

Es posible que después se quede un rato resentido, incluso en casos más graves, días o semanas. Es recomendable también aplicar calor a la zona para facilitar el estiramiento.

Como siempre, lo primero es saber cuál es la posible causa y entonces poder ponerle remedio. En el caso de falta de minerales, alimentos como los frutos secos, los cereales y las legumbres son ricas en magnesio; el zumo de naranja y los plátanos contienen potasio; y las verduras y lácteos entre otros son ricos en calcio.

Como consejos, hidratarse mucho si se va a hacer ejercicio, consumir hidratos de carbono para aportar energía suficiente, evitar comer justo antes de iniciar la actividad, hacer un calentamiento previo a la actividad y estirar antes y después del ejercicio. Todo ello para evitar la aparición de calambres.

Os seguimos informando de distintas lesiones y dando consejos desde Zaragoza, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

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Fatiga muscular

FATIGA MUSCULAR

La fatiga muscular es el resultado de varios factores:fatiga muscular

  • Aparición de toxinas de fatiga: en este caso, el hígado juega un papel muy importante, ya que tiene función destoxificante.
  • Acidificación del medio interno: es decir, la producción de ácido láctico, que aparece con la práctica de ejercicio anaerobio, y ácido pirúvico, también clave en el metabolismo.
  • Trastornos del equilibrio iónico: como por ejemplo, la falta de sodio, potasio, calcio, magnesio, etc.
  • Déficit de hormonas corticosuprarrenales: encargadas de mantener el equilibrio sodio-potasio, o elevar el nivel de glucosa en sangre, entre otras funciones.

Los síntomas que pueden aparecer son: sensación de incomodidad y agotamiento, dolor, necesidad de detener la actividad, calambres, pequeñas sacudidas del músculo que se producen de manera involuntaria, etc.

Para evitar que esto nos ocurra, debemos calentar bien antes de empezar la actividad, estirar antes, durante y después de hacer deporte, hacer masajes preparatorios para el esfuerzo y habituales en periodos de descanso. Debemos elegir bien el ritmo de trabajo, de manera prudente y con una progresión bien estudiada. Y en casos de fatiga crónica, podemos echar mano de técnicas de relajación.

Si lo que te suele pasar es que te dan calambres musculares habitualmente, es decir, contracciones dolorosas, intensas e involuntarias (ej. cuando “se te sube la bola”), en el momento debes hacer un estiramiento pasivo lento del músculo, aplicar calor y dar un pequeño masaje.

También es recomendable hacer cambios en la dieta. Deberíamos tomar alimentos que aceleren el metabolismo, como frutas y verduras, y evitar los fritos, el alcohol, o alimentos procesados como la harina blanca. Además, es aconsejable tomar hidratos de carbono antes de un gran esfuerzo, como pasta o arroz, y beber mucha agua.

Para terminar, una gran verdad, más vale prevenir que curar. Y para recuperar esa fatiga muscular si se ha producido, descanso y fisioterapia. En Zaragoza puedes encontrarnos en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

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Agujetas

AGUJETAS

¿Qué son las agujetas?

Seguro que todos más de una vez hemos amanecido con un dolor horrible que te impide moverte con normalidad por haber practicado algún deporte después de un tiempo de inactividad, por haber intensificado más el ejercicio que hacemos regularmente, o por cambiar de actividad y trabajar grupos musculares que de normal no forzamos tanto. Eso son las famosas agujetas, también llamadas dolor muscular de origen retardado.

agujetasDurante años se ha creído que las agujetas están provocadas por pequeños cristales de ácido láctico que pinchan el músculo. Este ácido es una sustancia que produce nuestro propio organismo que resulta del metabolismo del azúcar cuando hacemos ejercicios anaeróbicos, es decir, de mucha intensidad pero poca duración, como pueden ser levantar pesas, correr muy rápido…

Con el tiempo se ha demostrado que esa no era la causa de las agujetas. Los actuales estudios hablan de una reacción inflamatoria como causa principal, en respuesta a microlesiones musculares y tendinosas que se dan porque el músculo no está adaptado a la actividad a la que es sometido. Es decir, se producen pequeñas roturas de las fibras musculares, esto hace que se acumulen metabolitos o desechos y aparece una reacción inflamatoria que irrita las fibras nerviosas provocando dolor en los músculos que se han solicitado por encima de sus posibilidades.

El dolor tarda en aparecer entre 12 y 48 horas después del esfuerzo, y aumenta al estirar o contraer los músculos afectados y a la palpación, mientras que si estamos en reposo es indoloro. Debería desaparecer en un plazo máximo de 4 días.

Para prevenir que aparezcan agujetas, es recomendable hacer entrenamientos progresivos regulares y adaptados. Es decir, calentar siempre antes todos los grupos musculares, empezar con poca intensidad si estamos desentrenados e ir aumentándola poco a poco, y estirar muy bien cuando hayamos terminado.

Si por lo que sea un día nos hemos pasado (típica pachanguita de verano cuando hacemos el parón de la temporada), no servirá de nada que te tomes un vaso de agua con azúcar como muchos recomiendan, porque esa teoría se basaba en disolver los cristalitos de ácido láctico. Lo que hay que hacer es intentar “limpiar” el músculo de esos metabolitos que se han acumulado, y para ello es bueno aumentar la sangre que llega a la zona. Esto se consigue repitiendo el ejercicio que provocó las agujetas pero con menor intensidad (aunque sea lo que menos te apetezca), estirando sin forzar y realizando un masaje suave en las zonas doloridas. También es recomendable beber más agua y, en casos de mucho dolor, se podría recurrir a un antiinflamatorio, aunque no soy muy partidaria de abusar de ellos…

Después de leer esto, si sois de la opinión de que el verano está para descansar y habéis dejado el entrenamiento a un lado… Desde Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza os recomiendo… Tened cabeza y no os paséis al empezar la nueva temporada, ¡poco a poco!

 

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Calambres

Estiramientos

ESTIRAMIENTOS

Siempre que vamos a practicar un deporte debemos calentar antes de empezar la actividad para preparar el cuerpo y, sobre todo, estirar después para recuperar las capacidades del músculo.

A la hora de calentar debemos preparar nuestros tendones, ligamentos, articulaciones y músculos para un esfuerzo intenso, evitando lesiones. Deberíamos empezar con una ligera carrera, pequeños saltos, desplazamientos laterales, estiramientos y ejercicios similares a los que vamos a realizar después en la práctica del deporte.

estiramientosUna vez hemos terminado el entrenamiento, carrera o ha finalizado el partido, no debemos olvidarnos de estirar dedicándole un tiempo. Un estiramiento es la puesta en tensión y elongación de músculos y otros tejidos blandos como pueden ser tendones, cápsulas articulares, etc. Después de la actividad es muy importante recuperar los músculos, para que no pierdan facultades y se desarrollen de una manera más sana.

El objetivo es reducir la tensión muscular, favorecer la coordinación para que los movimientos sean más libres y de mayor amplitud, prevenir lesiones (contracturas, roturas fibrilares, calambres…) y favorecer la circulación entre otros.

La manera correcta de estirar es poner al músculo en tensión de manera relajada y sostenida, sin hacer rebotes. Las posiciones deben mantenerse durante al menos 20 segundos para que el estiramiento sea realmente efectivo y consigamos una mayor elasticidad. Si tenemos por objetivo ganar elasticidad, hay que tener en cuenta que ésta es algo que cuesta conseguir y se pierde rápidamente, por lo que hay que ser muy constantes para obtener resultados. Por otra parte, estirando después de hacer deporte, aunque no lo practiquemos de manera regular, siempre conseguiremos los beneficios del estiramiento para recuperarnos.

Este artículo lo voy a dedicar a estiramientos del tren inferior, aunque debemos estirar también músculos del tronco y parte superior del cuerpo. Aquí tenéis algunos de los estiramientos que podéis (y debéis) hacer, tendiendo en cuenta que hay varias formas de estirar un mismo músculo:

  • Cuádriceps: dobla la rodilla llevando el talón al glúteo y cógete del tobillo, manteniendo las rodillas juntas. Si notas tensión mantén esa posición durante 20 segundos, sino lleva la rodilla más atrás y la cadera hacia delante hasta notar tensión.
  • Psoas y recto anterior: adelanta una pierna, apoya la rodilla de la que está atrás en el suelo y lleva el cuerpo hacia delante de manera que quede la rodilla de la pierna que está delante justo encima del tobillo y notes tensión en la parte anterior de la cadera de la pierna que queda atrás.
  • Isquiotibiales: pon una pierna encima de un sustento a la altura de tu cadera con la punta del pie hacia el techo, manteniendo la punta del otro pie mirando al frente. Lleva el cuerpo hacia delante para ir a coger la punta del pie, manteniendo la rodilla estirada.
  • Aductores: después de estirar los isquiotibiales, rotamos el cuerpo 90º y nos quedamos con el pie apoyado en el sustento (la punta del pie mira al frente) y la pierna abierta lateralmente. Si en esa posición aún no tira, nos apoyamos con las manos sobre la rodilla de la pierna que queda abajo y la doblamos para bajar el nivel de la cadera hasta notar tensión en la zona interna del muslo de la pierna que está arriba.
  • Gemelos: súbete a un escalón o similar y saca el talón de un pie, que quede apoyada solo la parte delantera y deja caer el peso del cuerpo hacia el talón.
  • Sóleo: lo estiraremos igual que los gemelos pero doblando ligeramente la rodilla de la pierna que se estira.
  • Piramidal: tumbado boca arriba, apoya los pies con rodillas flexionadas, cruza las piernas apoyando el tobillo en la rodilla contraria, después cógete el muslo de la pierna que está apoyada en el suelo y llévatelo hacia el pecho. Tienes que notar tensión en la zona del glúteo de la pierna que está cruzada.
  • Dorsal: de pie con los brazos en alto, inclina el tronco lateralmente. Para notar más el estiramiento, cógete con una mano la otra muñeca y tira con más fuerza.

Espero que os sirvan de ayuda. Yo siempre soy muy pesada insistiendo en que la gente estire, por eso os quiero concienciar de la importancia que tienen, así que no os olvidéis… ¡ESTIRAD!

Para cualquier cuestión, nos encontrarás en Zaragoza en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

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Contractura muscular

CONTRACTURA MUSCULAR

Todos hemos oído hablar de las famosas contracturas, pero tal vez no os hayáis parado a pensar  en lo que realmente son.

Una contractura muscular es una contracción continuada e involuntaria de un grupo de fibras de un músculo que aparece al realizar un esfuerzo. Nosotros lo que percibimos es la zona más abultada, a la vista o al tocar, sentimos dolor, y se altera el funcionamiento normal del músculo.

contractura muscularSuelen aparecer cuando el esfuerzo que realizamos es mayor al que el músculo es capaz de soportar, ya sea por intensidad, o por estar mal realizada la acción y forzar determinados músculos de manera menos intensa pero continuada en una mala posición. Aunque también pueden aparecer por una mala recuperación del músculo, es decir, fatigamos a éste durante el ejercicio y después no estiramos y el músculo va perdiendo su capacidad de relajación, o mantenemos una mala postura durante horas.

A todo esto hay que añadir la importancia del bienestar psicológico, ya que en situaciones de estrés, nerviosismo o miedo somos más propensos a sufrirlas.

En la práctica deportiva hay muchos músculos susceptibles de que aparezcan contracturas, dependiendo de los que estén más solicitados o si son deportes muy técnicos de movimientos repetitivos. Por ejemplo, el músculo que sale peor parado en los futbolistas es el cuádriceps, en los tenistas los músculos del brazo, los nadadores la espalda, etc.

Lo primero que hay que hacer para tratar una contractura es prevenirla, y para ello es muy importante calentar antes de comenzar el ejercicio. Cuando hacemos un movimiento brusco sin haber calentado previamente, los vasos sanguíneos que se encuentran en el músculo no están preparados para trabajar tan rápido y no les da tiempo a llevar la suficiente sangre para que se depure la zona, lo que da lugar a una acumulación de metabolitos que provocan dolor e inflamación.

Debemos hacer un calentamiento general y específico del deporte que vayamos a realizar, así como trabajar la flexibilidad, para que la calidad del músculo mejore y haya menos riesgo de lesión, y aquí no hablamos solo de contracturas, sino que podemos prevenir también las roturas de fibras, que muchas veces van asociadas a contracturas como comentaba en otro artículo, o evitar esguinces u otras lesiones de tejidos blandos.

Del mismo modo es de gran importancia la vuelta a la calma, y hacer estiramientos al acabar la actividad para descargar los músculos y favorecer su recuperación. Los estiramientos deben mantenerse durante al menos 20 segundos para que sean efectivos. Podéis ver otro artículo que dediqué a los estiramientos, ya que los considero de gran importancia.

El tratamiento una vez que tenemos una contractura, siempre digo que se basa en tres principios: calor, estiramientos y masaje.

El calor local favorece la llegada de sangre a la zona para ayudar a eliminar los metabolitos acumulados, relaja el músculo y alivia el dolor.

Los estiramientos harán que poco a poco las fibras musculares que están acortadas recuperen su longitud, y flexibilizan el músculo en general.

El masaje aporta también más sangre a la zona, disminuye el tono muscular, quitando tensión al músculo y, por tanto, disminuyendo el dolor.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, el tratamiento puede ser mucho más amplio, ya que existen muchas técnicas que aceleran la recuperación y no solo actúan sobre la lesión, sino que dejan al músculo en general en mejores condiciones. Algunas de estas técnicas pueden ser: punción seca, fibrólisis diacutánea (ganchos), ultrasonidos, electroterapia, etc.

Todo esto y mucho más podemos hacerlo en nuestro centro de Fisioterapia en Zaragoza.

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Rotura de fibras

ROTURA DE FIBRAS

Hola a todos,

Hoy voy a hablaros de otra lesión muy común dentro del mundo deportivo, la rotura de fibras. En el fútbol, los músculos más afectados suelen ser el recto anterior del cuádriceps, los isquiotibiales, gemelos, sóleo y aductor largo.

Suele tener lugar cuando se solicita al músculo por encima de sus capacidades, por ejemplo en paradas bruscas, aceleraciones rápidas, golpear el balón, etc. También puede aparecer tras una contusión o por un desequilibrio entre la musculatura extensora (cuádriceps) y flexora (isquiotibiales) de la rodilla, y muchas veces va asociada a una contractura muscular.

La gravedad de la lesión dependerá del número de fibras musculares que se rompan, por lo general distinguimos 3 grados:

  • Grado I: solo se rompen algunas pequeñas fibrillas, puede aparecer un pequeño hematoma, pero la lesión no se llega a apreciar en una ecografía. Aparece dolor en el momento de la lesión, desaparece en reposo, pero aparece al contraer o estirar el músculo.
  • Grado II: se rompen más fibras musculares, y de mayor tamaño. Se trata de una rotura parcial, en la que aparece un hematoma. Dependiendo de la amplitud de la zona afectada, puede verse una zona hundida en el músculo, al que llamamos “hachazo muscular”.
  • Grado III: se trata de una rotura muscular total, cuyo tratamiento es quirúrgico.grados de rotura fibrilar

En el momento de la lesión suele notarse un dolor agudo, algunos lo describen como un tirón, otros como una pedrada… Normalmente incapacita para seguir jugando. A la palpación se notará dolor en la zona lesionada.

Respecto al tratamiento, lo ideal sería aplicar hielo justo después de lesionarse, y poner un vendaje los primeros días. Al tratarse de una lesión de tejidos blandos, hay que hacer reposo para dejar que ésta cicatrice, durante al menos 2 o 3 semanas (dependerá del grado de lesión), sino corremos el riesgo de empeorarlo. En roturas fibrilares importantes, el cese de la actividad puede alargarse varios meses.

En este tiempo de reposo, iremos añadiendo ejercicios progresivos a la vez que se reciben sesiones de fisioterapia para acelerar el proceso de curación, y que las fibras musculares queden con la mayor calidad posible. Empezaremos con contracciones isométricas (sin mover, solo contraer), estiramiento de forma lenta y progresiva sin dolor, etc. La vuelta a la actividad física será siempre progresiva, dependiendo de las sensaciones que se tengan conforme se va solicitando el músculo.

Para prevenir este tipo de lesión y evitar recidivas, es muy importante calentar antes de iniciar la actividad. Con el calentamiento conseguimos aumentar la temperatura del músculo y que éste sea más elástico. Y al terminar de jugar, siempre hay que estirar, para evitar sobrecargas musculares y mejorar la función muscular, además de ser más flexibles.

Además, en los entrenamientos sería aconsejable trabajar la fuerza muscular para conseguir que los músculos trabajen de manera coordinada, contrayendo el mayor número de fibras musculares a la vez.

Y por último comentaré la importancia de la alimentación. Los músculos necesitan estar bien hidratados, por lo que hay que beber mucha agua, y comer hidratos de carbono (pasta, arroz, etc) para que no dar lugar a la fatiga muscular.

En Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza, ponemos a tu disposición todos los medios necesarios para llevar a cabo el tratamiento oportuno.

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