Rotura de meniscos

ROTURA DE MENISCOS

Hace unas semanas hablamos de la rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) de rodilla, una de las lesiones que forman la famosa triada. Hoy hablaremos de otra de las lesiones que la componen, la rotura de meniscos.

Los meniscos son dos estructuras fibrocartilaginosas en forma de media luna que tienen la función de amortiguar las cargas en el interior de la rodilla. Cuando alguno se rompe, se reduce el efecto almohadilla que tiene, y en los casos en que algún fragmento queda suelto, puede desplazarse y dificultar la movilidad.

rotura meniscoEsta lesión aparece en especial en deportistas, siendo más frecuente la rotura del menisco interno. La causa más común es una rotación de la pierna con el pie que soporta el peso del cuerpo inmovilizado en el suelo, o un golpe sobre esa pierna si está en ligera flexión y rotación; aunque también puede ser por compresiones y tracciones repetitivas o bruscas, como puede ser el salir a correr en exceso.

En muchos casos, en el momento de la lesión puede oírse un ruido seco. Los síntomas que aparecen al romperse un menisco son:

  • Dolor, que suele aumentar al cargar o mover la rodilla lesionada, aunque permite andar en algunos casos.
  • Inflamación por aumento del líquido intra-articular de la rodilla.
  • Bloqueo de la movilidad, o frecuentes crujidos al moverla.
  • Incapacidad para estirar por completo la rodilla.

En algunos casos, si la persona puede hacer vida normal y no le provoca dolor, no se opera. El tratamiento sería aplicar hielo para controlar la inflamación, darle reposo y hacer ejercicios para ganar estabilidad en la rodilla.

Si se trata de una persona deportista, que lleva idea de darle uso a la rodilla, o si hubiera dolor en actividades de la vida diaria, lo más normal es pasar al tratamiento quirúrgico. El que más se lleva a cabo es la meniscectomía por artroscopia, es decir, se arregla o se quita el menisco roto accediendo al interior de la articulación con instrumental pequeño y sin necesidad de abrir demasiado y dejar grandes cicatrices.

Las ventajas de esta técnica son la reanudación más rápida del deporte, permite ver directamente qué estructuras están lesionadas y valorar si es posible la sutura del menisco roto. Siempre que sea posible, la mejor opción es reconstruir el menisco para que éste siga amortiguando; en los casos en que no es posible, se debe quitar, lo que implica un mayor desgaste de los cartílagos de ahí en adelante.

La rehabilitación empezará poniendo hielo varias veces al día, una venda de contención, y comenzando a andar a partir del día siguiente de la operación con apoyo progresivo, siempre que el médico de permiso, no en todos los casos es aconsejable. En ocasiones, habría que utilizar muletas durante dos semanas.

Desde el punto de vista de la fisioterapia se harán masajes drenantes, movilizaciones para ir ganando la flexión y extensión de rodilla, trabajo muscular empezando por ejercicios isométricos, evitando los primeros días subir y bajar escaleras.

A partir de la 2ª semana se potencia el trabajo muscular con electroterapia (corrientes que ayudan a reforzar nuestra propia contracción muscular, reclutando más fibras musculares), se añaden ejercicios de toda la musculatura de la extremidad inferior (cuádriceps, isquiotibiales, aductores, abductores, gemelos…), haciendo también estiramientos.

A partir de la 3ª semana meteremos ejercicios de propiocepción (equilibrio) y saltos con apoyo bipodal. Y a partir de la 4ª semana empezaremos a correr sobre terreno blando y a hacer ejercicios específicos del deporte que se practica, de manera que cuando llevemos más o menos un mes de rehabilitación podamos reanudar los entrenamientos.

En Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza hacemos este tipo de rehabilitaciones. Los tiempos suelen ser los indicados, aunque cada persona es un mundo y dependiendo del resultado de la operación, la edad, actividad realizada, etc, estos tiempos pueden cambiar.

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