Condromalacia rotuliana

CONDROMALACIA ROTULIANA

¿QUÉ ES LA CONDROMALACIA ROTULIANA?

La condromalacia rotuliana es una degeneración de la superficie del cartílago de la rótula, que se encuentra en su cara posterior, la que está en contacto con el fémur.

Es común verlo en adolescentes o adultos jóvenes que practican deportes como fútbol, baloncesto, ciclismo, tenis… incluyendo deportes de resistencia como los corredores.

CAUSAS DE LA CONDROMALACIA ROTULIANA

condromalacia rotulianaEl desgaste del cartílago aparece por la fricción crónica entre rótula y fémur. En cada zancada que damos la rótula se desliza en sentido ascendente-descendente. En muchos casos, la lesión aparece porque la rodilla no está del todo alineada, lo que hace que haya más roce en una determinada zona.

Existen muchos factores a tener en cuenta, como un aumento de la pronación del pie (pie plano), correr sobre terrenos inclinados, el acortamiento o debilidad de cuádriceps (parte anterior del muslo) o isquiotibiales (parte posterior del muslo), haber sufrido una luxación o fractura de rótula, sobrepeso, etc.

En el fútbol, los gestos forzados como saltar, frenar de manera brusca, chutar, etc, solicitan demasiado el cuádriceps y su tendón pasa por encima de la rótula, presionándola más de la cuenta contra el fémur y aumentando el roce entre cartílagos.

SÍNTOMAS DE LA CONDROMALACIA ROTULIANA

Suele aparecer un dolor en la parte frontal de la rodilla y sensación de rozamiento cuando se flexiona la rodilla, incluso se puede llegar a notar una especie de crepitación si apoyamos la mano sobre la rótula a la vez que doblamos la rodilla.

El dolor puede aumentar al ponerse de cuclillas, al bajar escaleras y al levantarse cuando estamos sentados, sobre todo cuando la articulación se ha quedado fría tras un periodo de inactividad.

TRATAMIENTO DE LA CONDROMALACIA ROTULIANA

La recuperación empezaría por hacer reposo parcial, bajando la intensidad de los entrenamientos, o descanso activo, cambiando de deporte durante una temporada, y estirar muy bien las piernas, mostrando especial interés en el cuádriceps.

Es frecuente el uso de rodilleras abiertas, es decir, con un hueco para la rótula. Pueden venir bien, aunque no es bueno abusar de ellas, porque la articulación se acostumbra y los músculos acabarán perdiendo un poco su capacidad de estabilizar la rodilla. En todo caso, sería bueno ponerla para partidos o momentos en que sabemos que vamos a forzar más. También pueden usarse cintillas rotulianas, que se colocan por encima o por debajo de la rótula, si sabemos que tenemos tendencia a que ésta asciende o descienda.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se hará tratamiento específico para el dolor de la rodilla y demás síntomas que puedan aparecer, se fortalecerán los músculos, a la vez que se ganará elasticidad, y si fuera necesario, se podrían poner vendajes de kinesiotaping. En nuestro centro de fisioterapia en Zaragoza podemos ayudarte. En caso de que la mala alineación de la rodilla venga por tener pies planos, habría que hacerse unas plantillas para corregirlo.

Para acabar, mi consejo es que si ves que has empezado el proceso de desgaste, te lo tomes en serio e identifiques la causa para ponerle remedio, porque si continúa… te llevará a la artrosis de rodilla, y cuanto más tarde en llegar, ¡mucho mejor!

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INESTABILIDAD DE LA RÓTULA

Las afecciones en la articulación de la rótula con el fémur comprende numerosas variedades, que acaban derivando en una inestabilidad de la rótula.

TIPOS DE INESTABILIDAD DE LA RÓTULA

rótulaPueden ser displásicas, que hace referencia a un defecto en la superficie rotuliana, en la tróclea del fémur con la que articula, o en zonas musculo-tendinosas; o dismórficas, es decir, con alteraciones en la forma de las superficies articulares, que pueden provocar diversos desequilibrios en la rótula, entre los que distinguiremos:

  • Desequilibrios con desplazamiento de la rótula:
    • Luxación de la rótula: de la que ya hablamos en otro artículo “Luxación de Rótula”, y diferenciábamos si la luxación es por una lesión en los ligamentos, como esguinces, que hacen que no sujeten bien la rótula y ésta se desplace. En este caso con rehabilitación de fisioterapia podemos recuperarlo bien, o en algún caso acabar con subluxaciones recidivantes (siguiente apartado). Si algún ligamento se ha roto por completo, habría que recurrir a la cirugía y posteriormente a las sesiones de fisio.
    • Subluxación recidivante (repetitiva): en muchos casos su tratamiento acaba siendo quirúrgico si la persona es deportista. No obstante, en ciertos casos es suficiente un tratamiento conservador, sobre todo en pacientes que no realizan excesiva actividad.
  • Desequilibrios sin desplazamiento de la rótula:
    • Síndrome rotuliano o condropatía rotuliana: también hablé de esto en otro artículo, en el que se titula “condromalacia rotuliana”, que se caracteriza por cuatro signos:
      • dolores anteriores espontáneos o provocados, por ejemplo, al subir y bajar escaleras
      • vacilaciones en flexión
      • resaltos o enganches rotulianos
      • hidrartrosis (aumento del líquido de la articulación de la rodilla) y amiotrofia del cuádriceps (pérdida de la masa muscular), que lleva a una sensación de presión externa y puede estar asociado a que la rótula esté más elevada, en personas jóvenes y deportistas.

TRATAMIENTO DE LA INESTABILIDAD DE LA RÓTULA

En este caso deberá llevarse a cabo un tratamiento conservador para el dolor y estabilizador, que por lo general será suficiente. Si fracasa, se recurrirá a la cirugía, que puede ser estabilizadora (realineación), descompresiva, o para el cartílago.

La fisioterapia que se realice será siempre prudente y moderada, indolora, y sin exceso de resistencia. Además, si hay lesión del cartílago haremos contracciones isométricas (sin movimiento) para el fortalecimiento muscular. No obstante, el fisioterapeuta decidirá la evolución que debe seguir en el tratamiento dependiendo de cada caso. En Zaragoza, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso podemos valorar tu caso y llevar a cabo la rehabilitación.

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TENDINITIS ROTULIANA

Las tendinitis de la rodilla en realidad no son afecciones graves, aunque sí pueden ser muy invalidantes, especialmente entre los deportistas, en quienes pueden acabar siendo crónicas. El dolor, bien localizado, aparece con las solicitaciones reiteradas del tendón lesionado.

CAUSAS DE LA TENDINITIS ROTULIANA

La tendinitis del tendón rotuliano es frecuente en el fortalecimiento del cuádriceps demasiado intenso y, sobre todo, demasiado dinámico; así como en los deportes que exigen saltos y apoyos repetidos sobre suelo duro, es por ello por lo que también esta lesión recibe el nombre de “rodilla del saltador”.anatomía de la rodilla

SÍNTOMAS DE LA TENDINITIS ROTULIANA

Dependiendo de la localización de la lesión hablaremos de tendinitis de inserción (dolor próximo a la rótula), y tendinitis del cuerpo del tendón (un poco más abajo, puede doler hasta la zona superior y anterior de la tibia).

La función del tendón rotuliano es la de transmitir la fuerza del cuádriceps hasta la tibia y permitir la extensión de rodilla. Es por ello, que cuando este tendón está lesionado provocará dolor siempre que lo solicitemos, como por ejemplo al agacharnos, al chutar un balón, al subir y bajar escaleras, al saltar, etc.

TRATAMIENTO DE LA TENDINITIS ROTULIANA

Lo primero que hay que hacer es reposo, en principio, una simple suspensión de los gestos nocivos, que probablemente sean los que nos han provocado la lesión, y provocan dolor al hacerlos. También sería conveniente ponerse una cintilla rotuliana por encima de la rótula, de esta manera tenderemos a descender la rótula y quitar tensión al tendón lesionado, o en algunos casos la cintilla se coloca sobre el tendón, por debajo de la rótula, para ejercer una presión sobre éste. Y además, deberemos hacer estiramientos de los flexores de rodilla.

Es importante hacer un estudio por si hubiese algún trastorno estático del miembro inferior, como una laxitud ligamentosa, sobrecarga de peso, mala adaptación del calzado, utilizar un material o técnica inadecuado, etc.

En casos en los que con el tratamiento básico no fuese suficiente, añadiremos un vendaje de contención flexible y haremos sesiones de fisioterapia trabajando la zona del tendón lesionado, así como el cuádriceps, para relajarlo y que no transmita tanta tensión al tendón.

La vuelta al deporte será progresiva, habiendo hecho antes ejercicios controlados para volver a fortalecer el cuádriceps de una manera segura, y que el tendón recupere las características adecuadas.

En Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza, tratamos muchos de estos casos. Y bajo nuestra experiencia, si se siguen las pautas dadas por el fisioterapeuta, la recuperación está asegurada.

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En otros artículos hemos nombrado la “triada” de rodilla, en la que se lesionan menisco, ligamento cruzado y ligamento lateral de rodilla. Ya hemos hablado de los dos primeros, por lo que este artículo lo dedicaré al esguince del ligamento lateral de rodilla.

El mecanismo de lesión es un movimiento forzado en varo o valgo (la rodilla se va hacia fuera o se mete para dentro, respectivamente), pudiendo estar combinado con flexión y rotación o con una hiperextensión. Es muy importante contarle al médico o al fisio cómo fue la lesión, para que sea más fácil hacerse a la idea de lo que puede estar dañado.

esguince rodillaEn el caso de estar en flexión de rodilla, con rotación interna de tibia (la punta del pie va un poco hacia dentro respecto al muslo) y forzar más de la cuenta la rodilla hacia dentro, provocando un valgo forzado, ya sea por una mala postura nuestra durante la actividad, o por un golpe, es probable que de lugar a la triada interna, de rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA), rotura del Ligamento Lateral Interno (LLI) y desinserción del menisco interno. Si se provocara un varo forzado, estaríamos ante el caso contrario, la triada externa.

Vamos a centrarnos en el esguince del LLI. El tratamiento dependerá del grado de lesión, y la recuperación se alargará en el tiempo cuantas más fibras del ligamento se hayan roto.

Si se trata de un esguince benigno o de grado I, solo se dañan algunas fibras del ligamento y no existe laxitud ligamentaria. En el caso de que aparezca hematoma, éste será moderado y aparecerá dolor sólo al poner el ligamento el tensión o al palparlo.

El tratamiento consistiría en inmovilización durante 10 días mediante un vendaje flexible o férula rígida en extensión si fuese necesario, y empezaríamos con la fisioterapia, aplicando hielo, dando masajes circulatorios y drenantes, electroterapia analgésica, ultrasonidos, contracciones estáticas de cuádriceps e isquiotibiales, ejercicios contrarresistencia del pie y la cadera, y tras 3 o 4 días se permitirá empezar a andar.

Una vez pasada la inmovilización seguiremos con ejercicios de fortalecimiento analíticos y generales, y trabajo propioceptivo de equilibrio. Si quedara dolor en el ligamento haríamos “cyriax”, masaje transverso profundo y seguiríamos con otras técnicas de rehabilitación.

Si no se cura bien y no se le da el reposo que corresponde, pueden aparecer complicaciones, como una mala cicatrización y engrosamiento del ligamento, produciendo dolor y molestia funcional. Si esto siguiera evolucionando y no se le pone solución, podría acabar en calcificaciones de la inserción del LLI en el fémur y una limitación articular en flexión entre 45º y 90º.

Asi que ya véis, más vale darle importancia a las lesiones y dejar a nuestro cuerpo que se recupere si no queremos que queden mal curadas, nos den problemas a la larga y puedan cronificarse.

Ya han pasado por mi consulta de fisioterapia en Zaragoza muchos pacientes con esguinces “mal curados”. Tienen solución, pero desde luego es mucho mejor ir al fisio cuando se produce la lesión, que no dejar que cicatrice mal y después intentar solucionarlo.

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Tendinitis pata de ganso

TENDINITIS DE LA PATA DE GANSO

En  otro artículo estuve hablando de la tendinitis en general, una lesión que consiste en la inflamación del tendón, esa estructura fibrosa que une el músculo al hueso. Este artículo lo voy a dedicar a la tendinitis de la “pata de ganso”. Muchos os preguntaréis ¿qué es eso?

Se trata del conjunto de tendones que se insertan en la zona interna de la rodilla, que vienen de tres músculos del muslo, el semitendinoso, el recto interno y el sartorio.

pata de gansoEl semitendinoso es un isquiotibial, va por la parte postero-interna del muslo y es flexor de rodilla y extensor de cadera.

El recto interno es un aductor, va por la parte interna del muslo y es flexor de rodilla y aductor de cadera (llevar la pierna para dentro).

El sartorio va desde la parte externa de la cadera hasta la zona interna de la rodilla, cruzando el muslo en diagonal, y es flexor de rodilla y abductor (separador) y rotador externo de cadera.

Esta lesión es una de las más molestas a la hora de correr. El dolor comienza a sentirse en la zona interna de la rodilla, sobre todo al dar grandes zancadas, y si no se le da importancia y se sigue entrenando, lo más probable es que la intensidad del dolor vaya aumentando progresivamente hasta que acabe doliendo en actividades cotidianas del día a día.

Lo primero que hay que hacer es analizar la posible causa, y ver si el problema viene de un solo músculo, o los demás también están afectados.

El tratamiento consistiría en relajar los músculos que nos estén dando problemas, aunque tampoco está de más darle un repaso a los tres, para evitar tensiones en la zona de inserción de los tendones. Además de estirarlos bien, algo importantísimo para volver a recuperar la longitud normal del músculo y dar un respiro al tendón.

También haríamos tratamiento específico de los tendones, es decir, la pata de ganso, para reducir la inflamación y acelerar el proceso de curación.

Si tienes alguna molestia, lo mejor es acudir a un centro de Fisioterapia para valorar la lesión y ver si hace falta tratamiento. Desde Zaragoza podemos ayudarte.

 

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LUXACIÓN DE LA RÓTULA

La rótula es un hueso plano y redondeado que se sitúa en la parte anterior de la rodilla y sirve para transmitir a la pierna la fuerza generada por el cuádriceps. En ella se inserta el tendón de este músculo por la parte superior, acabando en el tendón rotuliano que va hasta la tibia.

luxación rótulaLa rótula desliza como una correa de transmisión, en un surco del fémur. Como dije en el artículo que hablaba de la condromalacia rotuliana, las superficies de la rótula y el fémur que están en contacto, están cubiertas de cartílago que hacen que haya un buen deslizamiento en sentido supero-inferior.

Este movimiento está limitado por los cóndilos, zonas del fémur más abultadas a ambos lados de la rótula y, a su vez, hay varios ligamentos que se insertan en los laterales de la rótula para mantenerla en su sitio. Se trata de una estabilidad pasiva. Además, el cuádriceps también estabiliza este hueso en su sitio de una manera activa.

En ocasiones, estos sistemas de estabilización fallan, y puede aparecer una subluxación o lateralización de la rótula. Hay distintas causas, como por ejemplo motivos hereditarios, por insuficiencia muscular, por rotación del fémur, etc.

Si esto ocurre, y los ligamentos laterales que estabilizan la rótula se lesionan, aumenta el contacto entre las superficies de la rótula y los cóndilos y, por tanto, aparece una presión que puede dañar los cartílagos, pudiendo derivar en chasquidos de la rodilla, posible dolor y una futura artrosis.

La luxación tiene lugar cuando alguno de los ligamentos se rompe, y la rótula se sale del surco femoral. Puede tener lugar porque ya había un fallo en esos ligamentos, estaban previamente lesionados, o por un traumatismo.

En el caso de que se produzca un esguince de los ligamentos, como en el caso de la subluxación, el tratamiento consistirá en 10 días de inmovilización mediante un vendaje flexible o, en caso necesario, con una férula rígida en extensión. Sería recomendable aplicar hielo en la zona si está inflamada, y tomar algún antiinflamatorio.

Empezaremos con las sesiones de fisioterapia tras la inmovilización, para controlar la inflamación que quede, mejorar la calidad de los tejidos acelerando la recuperación de los ligamentos afectados y empezar con los ejercicios de rehabilitación, para recuperar la masa muscular y estabilizar la articulación de la rodilla, para después hacer un reentrenamiento para volver al deporte sin problemas.

En caso de que el ligamento se haya roto por completo, habría que recolocar la rótula en su sitio y operar por artroscopia para reconstruir el ligamento y volver a dejar la rótula estable. En este caso, los tiempos de recuperación son considerablemente más elevados, y el trabajo de reentrenamiento deberá ser más exhaustivo, insistiendo especialmente en ejercicios de propiocepción (equilibrio), para evitar que nos quede una inestabilidad residual, y corregir posibles malos gestos en el deporte.

No obstante, es aconsejable el uso de rodilleras con agujero para la rótula, para mantenerla bien sujeta en momentos en que se solicite más la rodilla, como por ejemplo durante los partidos. O aprender a hacerse vendajes funcionales de rodilla.

Ya sea para vendajes o tratamiento de fisioterapia, puedes encontrarnos en Zaragoza.

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Hace unas semanas hablamos de la rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) de rodilla, una de las lesiones que forman la famosa triada. Hoy hablaremos de otra de las lesiones que la componen, la rotura de meniscos.

Los meniscos son dos estructuras fibrocartilaginosas en forma de media luna que tienen la función de amortiguar las cargas en el interior de la rodilla. Cuando alguno se rompe, se reduce el efecto almohadilla que tiene, y en los casos en que algún fragmento queda suelto, puede desplazarse y dificultar la movilidad.

rotura meniscoEsta lesión aparece en especial en deportistas, siendo más frecuente la rotura del menisco interno. La causa más común es una rotación de la pierna con el pie que soporta el peso del cuerpo inmovilizado en el suelo, o un golpe sobre esa pierna si está en ligera flexión y rotación; aunque también puede ser por compresiones y tracciones repetitivas o bruscas, como puede ser el salir a correr en exceso.

En muchos casos, en el momento de la lesión puede oírse un ruido seco. Los síntomas que aparecen al romperse un menisco son:

  • Dolor, que suele aumentar al cargar o mover la rodilla lesionada, aunque permite andar en algunos casos.
  • Inflamación por aumento del líquido intra-articular de la rodilla.
  • Bloqueo de la movilidad, o frecuentes crujidos al moverla.
  • Incapacidad para estirar por completo la rodilla.

En algunos casos, si la persona puede hacer vida normal y no le provoca dolor, no se opera. El tratamiento sería aplicar hielo para controlar la inflamación, darle reposo y hacer ejercicios para ganar estabilidad en la rodilla.

Si se trata de una persona deportista, que lleva idea de darle uso a la rodilla, o si hubiera dolor en actividades de la vida diaria, lo más normal es pasar al tratamiento quirúrgico. El que más se lleva a cabo es la meniscectomía por artroscopia, es decir, se arregla o se quita el menisco roto accediendo al interior de la articulación con instrumental pequeño y sin necesidad de abrir demasiado y dejar grandes cicatrices.

Las ventajas de esta técnica son la reanudación más rápida del deporte, permite ver directamente qué estructuras están lesionadas y valorar si es posible la sutura del menisco roto. Siempre que sea posible, la mejor opción es reconstruir el menisco para que éste siga amortiguando; en los casos en que no es posible, se debe quitar, lo que implica un mayor desgaste de los cartílagos de ahí en adelante.

La rehabilitación empezará poniendo hielo varias veces al día, una venda de contención, y comenzando a andar a partir del día siguiente de la operación con apoyo progresivo, siempre que el médico de permiso, no en todos los casos es aconsejable. En ocasiones, habría que utilizar muletas durante dos semanas.

Desde el punto de vista de la fisioterapia se harán masajes drenantes, movilizaciones para ir ganando la flexión y extensión de rodilla, trabajo muscular empezando por ejercicios isométricos, evitando los primeros días subir y bajar escaleras.

A partir de la 2ª semana se potencia el trabajo muscular con electroterapia (corrientes que ayudan a reforzar nuestra propia contracción muscular, reclutando más fibras musculares), se añaden ejercicios de toda la musculatura de la extremidad inferior (cuádriceps, isquiotibiales, aductores, abductores, gemelos…), haciendo también estiramientos.

A partir de la 3ª semana meteremos ejercicios de propiocepción (equilibrio) y saltos con apoyo bipodal. Y a partir de la 4ª semana empezaremos a correr sobre terreno blando y a hacer ejercicios específicos del deporte que se practica, de manera que cuando llevemos más o menos un mes de rehabilitación podamos reanudar los entrenamientos.

En Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza hacemos este tipo de rehabilitaciones. Los tiempos suelen ser los indicados, aunque cada persona es un mundo y dependiendo del resultado de la operación, la edad, actividad realizada, etc, estos tiempos pueden cambiar.

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 Dentro del mundo del deporte, las rodillas son unas de las articulaciones que más sufren. Existen distintas estructuras susceptibles de lesionarse. Las más comunes son: meniscos, ligamentos cruzados y ligamentos laterales, además del posible desgaste que pueda haber en los cartílagos. En caso de lesionarse los tres, nos encontraríamos con la conocida “triada”.

Es posible que una de las más comunes sea la rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA), por lo tanto hoy os voy a hablar de ella, y más adelante iré contando cosas sobre el resto.

El LCA se encuentra en el interior de la articulación de la rodilla, uniendo el fémur y la tibia. Su función es dar estabilidad a la articulación, impidiendo que se produzca un desplazamiento excesivo de la tibia hacia delante, y también limita la rotación de la tibia respecto al fémur.rotura LCA rodilla

Normalmente se rompe en movimientos bruscos, como rotar el tronco y el muslo respecto a la pierna que está fija en el suelo, aterrizar de un salto, por una entrada fuerte de un contrario en el fútbol, etc.

En el momento de la rotura puede oírse un chasquido, la rodilla se inflama, aparece dificultad para apoyar la extremidad lesionada o doblar/estirar la rodilla, y dolor.

Si te sucediese esto, tienes dos opciones de tratamiento: operarte y hacer rehabilitación o directamente pasar a la rehabilitación. La decisión que tomes dependerá de varios factores. Para mi el más importante es si llevas idea de seguir haciendo deporte, en cuyo caso recomiendo la cirugía. Ésta consiste en la mayoría de los casos en coger determinados tendones de músculos isquiotibiales de la extremidad lesionada, que tienen una función “auxiliar”, y hacer una plastia, es decir, un ligamento falso que remplaza al roto. Todo esto mediante artroscopia.

Con la cirugía recobramos la estabilidad de la rodilla, y después debemos pasar a la fisioterapia para conseguir la completa movilidad de la articulación, evitar la formación de fibrosis y adherencias, controlar el edema, tratar las cicatrices, recuperar la masa muscular, y trabajar la estabilidad de la rodilla con ejercicios de propiocepción (equilibrio).

En caso de que optemos por no operar, aconsejable en personas de edad madura que no vayan a practicar deporte con regularidad, se haría rehabilitación para controlar la inflamación y, sobre todo, fortalecer la articulación, ya que con el LCA roto perdemos la estabilidad de la rodilla, lo que conlleva que haya más movimiento del que debería entre fémur y tibia, aumente el riesgo de rotura de meniscos, haya un desgaste más rápido de los cartílagos y la consiguiente aparición progresiva de artrosis.

Si necesitas rehabilitación para tu rodilla, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza, podemos ayudarte.

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