Síndrome del túnel tarsiano

SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Es más común oír hablar del túnel carpiano en la muñeca, pero este artículo lo dedicaré al síndrome del túnel tarsiano, en el tobillo.

CAUSAS DEL SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

síndrome del túnel tarsianoEste síndrome se debe a la irritación del nervio tibial posterior, que pasa por la zona interna del tobillo, por detrás del maléolo, la protuberancia ósea que tenemos en esa zona. Esto ocurre por una compresión causada por un engrosamiento de un ligamento que cubre esa parte, como por ejemplo por un traumatismo, o por modificaciones de los músculos que atraviesan el desfiladero, como por ejemplo, el tibial posterior o el flexor común de los dedos del pie.

El problema está en que en ese desfiladero hay un espacio determinado, ya que está cubierto por el ligamento, y si hay algo que se inflama, provocará compresión en el resto de estructuras que pasan por esa misma zona, y el nervio será el que provocará dolor.

En ocasiones, las causas son: postraumáticas, tras sufrir algún esguince, fractura, luxación de tobillo o pie; estáticas, por tener pie valgo, es decir, tener disminuido el arco interno del pie o con tendencia a pie plano; o inflamatorias, es decir, tener una artritis reumatoide. No obstante, en algunos casos la aparición es espontánea.

SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Los síntomas que aparecen son dolor y parestesias en una parte de la planta del pie y de la cara inferior de los dedos. Cuando evoluciona puede disminuir la fuerza muscular en la flexión del tobillo y separación de los dedos del pie.

TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Lo primero que haremos será empezar con el tratamiento conservador, que consistirá en controlar el dolor, disminuir los síntomas y, en caso necesario, hacer las correcciones oportunas de la pisada para eliminar la causa si es posible.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se pueden aplicar corrientes (electroterapia), ultrasonidos, iontoforesis con yodo, masaje y fortalecimiento de los músculos que puedan estar atrofiados.

Habrá que hacer una reeducación de la marcha, y si no es suficiente con ejercicios, sería recomendable acudir al podólogo para que valore si son necesarias unas plantillas.

En caso de que este tratamiento fuera insuficiente, se puede recurrir a la infiltración de corticoides, y en última instancia, a la cirugía. Teniendo en cuenta, que si hay que llegar a operar, después habrá que seguir con la fisioterapia para hacer un tratamiento postquirúrgico para dejar el tobillo en las mejores condiciones posibles.

Este tipo de tratamientos, tanto conservador como postquirúrgico, podemos hacerlo en nuestra consulta de fisioterapia en Zaragoza.

 

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Cervicalgia

CERVICALGIA

El término “cervicalgia” es muy amplio, hace referencia simplemente al dolor en la zona cervical de la columna. Las causas que pueden producirla sin embargo son varias.

La cervicalgia es dolor en la zona posterior o postero-lateral del cuello. Suele ser de origen óseo, articular y muscular. Puede deberse a la aparición de artrosis, a algún desequilibrio estático y muscular, a traumatismos o verse afectado por factores psicoemotivos.cervicalgia

TORTÍCOLIS

La cervicalgia aguda es lo que llamamos tortícolis. Es resultado de una fuerte contractura muscular en la zona del cuello, provocando mucho dolor e incapacidad para girar el cuello con normalidad. Suele aparecer de manera brusca, bien al hacer un determinado gesto y notar un “latigazo”, o al levantarse por la mañana y ver que ya no se puede mover el cuello con normalidad, seguramente debido a una mala postura mantenida durante la noche.

Esto suele ocurrir en casos en que la musculatura ya partía de una tensión acumulada. Puede ser por malas posturas durante el día, movimientos repetitivos en el trabajo, estrés o fatiga mantenida, etc. Aquí hay que considerar los aspectos psicoemotivos, muchas veces, somatizamos nuestras preocupaciones en la zona del cuello-hombros.

Lo mejor es acudir al fisioterapeuta lo antes posible, para empezar a relajar la musculatura y acelerar el proceso de recuperación. El tratamiento sería el mismo que para las contracturas (véase artículo sobre contracturas musculares), aunque al tratarse de una fase muy aguda, a veces hay que empezar más suave para evitar producir un gran dolor. Como base: calor + masaje + estiramientos. Y además, no dejar de mover el cuello, es preferible intentar ir moviendo dentro de lo posible hasta el punto de dolor. El collarín sólo es recomendable en casos puntuales en los que tenemos que aguantar haciendo algo y el dolor nos lo impide.

LATIGAZO CERVICAL

Otro de los motivos de que aparezca cervicalgia son los traumatismos como hemos dicho antes. El más común es el “latigazo cervical”, ocasionado por un choque posterior en el coche, en el que la cabeza avanza hacia delante por el impacto y a continuación vuelve hacia atrás de manera brusca.

En algunos casos puede aparecer un esguince cervical, ya que se lesionan ligamentos que estabilizan esta zona de la columna. Muchas veces, al sufrir estos movimientos bruscos, la musculatura del cuello se contrae de manera exagerada, provocando contracturas muy fuertes que pueden llegar a modificar la forma de la curva fisiológica de la columna cervical.

Lo normal es que esta zona tenga una ligera lordosis, es decir, que sea ligeramente cóncava. En muchos casos, cuando se hacen radiografías tras el accidente, se ve que esta curva ha desaparecido o incluso se ha invertido, produciendo una rectificación cervical.

DESEQUILIBRIO CONGÉNITO DE LA CURVATURA CERVICAL

En otros casos, esta forma anómala de la curvatura cervical viene de serie, es decir, hay gente que tiene un desequilibrio estático y muscular, lo que hace que la columna no cumpla su función de amortiguación al completo, y la musculatura tenga que trabajar más de la cuenta y, por tanto, tenga más disposición para sufrir cervicalgia.

En este caso, habría que ser constante con un mantenimiento. Hacer ejercicios para fortalecer la musculatura cervical, estirar a menudo y acudir al fisio de manera habitual.

ARTROSIS

Los casos de artrosis son los más complicados, ya que se trata de una patología degenerativa. Puede aparecer artrosis sin sintomatología, pero en los casos en que aparece, suele ser crónica. El tratamiento sería sobre todo para calmar el dolor, además de intentar hacer ejercicios y estiramientos, masajes, etc. De esta manera, el cuello se encontrará en mejores condiciones y frenará el avance de la artrosis, haciendo que disminuya el dolor.

HERNIAS DISCALES

Por último, hablaré de los casos de hernias discales, en decir, algún disco intervertebral se lesiona y el núcleo sale al exterior, presionando alguna raíz nerviosa. La sintomatología es más exagerada, aparecen síntomas como dolor muy agudo, adormecimiento, calambres, falta de fuerza en los brazos, etc.

En estos casos, lo primero que hay que hacer es acudir al médico. Este mandará hacer pruebas diagnósticas como radiografías y resonancia para ver qué disco es el que está afectado y valorar el tratamiento.

Como veis, hay muchas causas que producen dolor cervical. Si lo padeces, lo mejor es acudir a un especialista y empezar a ponerle solución, ya que lo que empieza siendo una leve molestia puede acabar siendo un dolor crónico.

En Zaragoza puedes encontrarnos en Fisioterapia Eva Tello Cadarso, y estaremos encantadas de poder ayudarte.

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Síndrome compartimental

SINDROME COMPARTIMENTAL

Para entender lo que es el síndrome compartimental, hay que empezar por explicar algo de anatomía, como por ejemplo, lo que son las fascias.

¿QUÉ SON LAS FASCIAS?

sindrome compartimentalLas fascias son envolturas de tejido conjuntivo que aislan uno o más músculos, separan grupos de músculos entre sí en los brazos y piernas. Dentro de cada fascia encontramos un compartimento que incluye no sólo los músculos, sino también nervios y vasos sanguíneos.

La fascia no se expande, de manera que cualquier inflamación dentro de un compartimento dará lugar a un aumento de presión que repercutirá en los músculos, nervios y vasos sanguineos.

CAUSAS DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL

Una de las causas de que esto ocurra son los traumatismos, aunque en muchos casos aparece por actividades repetitivas, como por ejemplo correr, pero los síntomas aparecen únicamente durante la actividad o las horas de después.

Las zonas más propensas a que aparezca este tipo de lesión son la parte inferior de la pierna (tibiales), y en el antebrazo, por ejemplo en pianistas; aunque puede aparecer en otras zonas como mano, pie, muslo, brazo…

SÍNTOMAS DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL

El síntoma principal es dolor intenso y continuo en la zona mientras se realiza la actividad, aunque en los casos más graves, si la presión es lo suficientemente alta y mantenida en el tiempo, puede comprometer el flujo de sangre que a los músculos del compartimento o presionar algún nervio, y disminuir la sensibilidad, aparecer sensación de entumeciemiento y hormigueo, debilidad, palidez en la piel, etc.

En el inicio de la afección, con simple reposo suele desaparecer. Eso si, hay que tener cuidado con los esfuerzos que realicemos superando la sensación de dolor. El síndrome compartimental puede aparecer por un sobreentrenamiento; no dejamos que la musculatura se recupere después de actividad física intensa, hay una compresión y si no les llega el oxígeno suficiente a los músculos puede llegar a afectar a su función.

¿CÓMO PREVENIR EL SÍNDROME COMPARTIMENTAL?

Para prevenir la aparición de esta lesión hay que tener varias cosas en cuenta:

  • Utilizar un buen calzado deportivo, a poder ser con amortiguación.
  • Evitar hacer deporte con vendajes demasiado apretados (salvo si en un momento dado es necesario por otro motivo, como un esguince de tobillo)
  • Ser constante con los estiramientos, hay que tomarse en serio el estirar antes, durante y después de la actividad física. De esta manera, el músculo tendrá mejores cualidades, el tejido de la fascia estará más estirado y dará más libertad a los músculos que rodea.
  • En deportes de contacto, sería recomendable ponerse alguna protección, como por ejemplo espinilleras.

De esta manera, las probabilidades de que aparezca un síndrome compartimental disminuyen considerablemente.

TRATAMIENTO DEL SÍNDROME COMPARTIMENTAL

No obstante, si aparece, ya sabes, empezar con reposo y, si es necesario, aplicar hielo después de la actividad. En caso de que siga evolucionando, acude al fisioterapeuta para que te aplique el tratamiento oportuno. En Zaragoza nos puedes encontrar en el centro, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

En los casos más graves, el tratamiento acaba siendo quirúrgico, pero esto siempre como última opción.

 

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Calambres

CALAMBRES

Un calambre es la sensación dolorosa causada por un espasmo muscular involuntario. Los más comunes suelen ser en las piernas, sobre todo gemelos, pie e isquiotibiales (parte posterior del muslo), muchas veces, durante la noche mientras dormimos, o mientras hacemos deporte.

Puede deberse a distintas causas como, por ejemplo:

  • calambreInsuficiente oxigenación de los músculos, por una mala irrigación sanguínea. Esto ocurre por ejemplo cuando nos echamos a dormir después de una gran comilona y la sangre fluye principalmente hacia el aparato digestivo.
  • Pérdida de líquido, dando lugar a una deshidratación, por no beber la suficiente agua, o sudar demasiado y no reponer líquidos.
  • Falta de determinados minerales (electrolitos) en sangre, como magnesio, potasio o calcio.
  • Permanecer mucho tiempo sentado durante el día.
  • Mantener una mala postura durante la noche.
  • Movimientos bruscos.
  • Frío.
  • Tener pies planos.
  • Tener alguna enfermedad tiroidea.
  • Tomar determinados medicamentos como antipsicóticos, anticonceptivos, diuréticos, estatinas o esteroides.

Pero sin duda, una de las causas más comunes es el esfuerzo intenso y/o prolongado, con una gran actividad muscular. No obstante, aún no se sabe exactamente el mecanismo que tiene lugar para que aparezcan los calambres. Existen distintas hipótesis, entre ellas se encuentran estas dos que os explico a continuación. Aunque suenen un poco rollo, os ayudarán a entender mejor vuestro cuerpo.

La primera habla del funcionamiento de los músculos como agonistas (músculos que trabajan conjuntamente para realizar un movimiento) y antagonistas (músculos que realizan la función contraria y tienen que relajarse cuando se contraen los agonistas para realizar algún movimiento). Como por ejemplo, la contracción del cuádriceps está asociada a la relajación de los isquiotibiales.

Esta contracción-relajación está mediada por dos tipos de proteínas, miosina y actina. La miosina se une a la actina durante la contracción y se libera durante la relajación, gracias a que se une a otras moléculas, entre ellas el magnesio. Mientras hacemos ejercicio, la cantidad de magnesio va disminuyendo y hace que la miosina no pueda desprenderse de la actina, por tanto, el músculo perderá la capacidad de relajarse y dará lugar a los calambres.

Otra teoría habla de que el control neuromuscular se ve alterado. Es decir, el ejercicio intenso provoca una sobreexcitación de las motoneuronas, encargadas de la contracción muscular, y disminuye las señales inhibitorias del sistema nervioso central hacia éstas. Cuando el músculo se fatiga y continuamos haciendo ejercicio se corre el riesgo de que se produzcan contracciones involuntarias, es decir, calambres.

Una manera de mandar señales inhibitorias a las motoneuronas es estirar el músculo, por lo que después de hacer ejercicio es muy recomendable estirar, ya que es una forma efectiva de prevenir la aparición de calambres.

Una vez que ha aparecido el calambre, éste puede durar unos segundos o varios minutos. La mejor manera de hacer que ceda es estirar el músculo suave y progresivamente, conforme el músculo vaya cediendo.

Es posible que después se quede un rato resentido, incluso en casos más graves, días o semanas. Es recomendable también aplicar calor a la zona para facilitar el estiramiento.

Como siempre, lo primero es saber cuál es la posible causa y entonces poder ponerle remedio. En el caso de falta de minerales, alimentos como los frutos secos, los cereales y las legumbres son ricas en magnesio; el zumo de naranja y los plátanos contienen potasio; y las verduras y lácteos entre otros son ricos en calcio.

Como consejos, hidratarse mucho si se va a hacer ejercicio, consumir hidratos de carbono para aportar energía suficiente, evitar comer justo antes de iniciar la actividad, hacer un calentamiento previo a la actividad y estirar antes y después del ejercicio. Todo ello para evitar la aparición de calambres.

Os seguimos informando de distintas lesiones y dando consejos desde Zaragoza, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso.

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Hiperlordosis lumbar

HIPERLORDOSIS LUMBAR

La hiperlordosis lumbar consiste en un aumento de la curva lumbar fisiológica. Es una de las alteraciones más comunes en la columna vertebral. Si vemos la espalda de perfil, deberíamos ver ciertas curvas que se consideran normales, cuando alguna se ve aumentada, es cuando pueden aparecer problemas.

La columna la dividimos en cuatro partes:

  • Cervical: zona del cuello, en la que deberíamos ver una lordosis, es decir, se mete para dentro.
  • Dorsal: zona del tórax, en la que debe haber cifosis, es decir, salir hacia fuera.
  • Lumbar: zona media-baja de la columna, en la que debería haber de nuevo una lordosis.
  • Sacra: zona más baja de la espalda, donde debe haber también cifosis.

En este artículo nos centraremos en la hiperlordosis lumbar, que indica un aumento de la curva que se consideraría normal en esa zona.

hiperlordosis lumbarPuede venir dada de manera congénita o constitucional, o ser una hiperlordosis de actitud, por un incorrecto equilibrio de la pelvis (a menudo por insifuciencia abdominal) que se fija progresivamente. Suele compensarse con un aumento de la cifosis dorsal, o viceversa, ser en sí misma una actitud de compensación de una cifosis importante. También es muy común durante el embarazo, por el peso de la barriga en la zona anterior.

Los síntomas que pueden aparecer son los típicos de una lumbalgia, dolor en esa región que posiblemente se acentúe al estar prolongados periodos de tiempo de pie, o hacer esfuerzos como levantar peso.

El tratamiento general consistiría en aplicar calor en la zona, dar masaje, hacer estiramientos, y puede usarse cualquier técnica para calmar el dolor. Para corregir esa curva aumentada de la columna, debemos seguir unas pautas de educación postural en todas las posturas, tumbado, sentado y de pie.

Debemos ser conscientes del movimiento de la pelvis de anteversión y retroversión, es decir, bascular la pelvis adelante y atrás. Simplemente con el hecho de mantener el abdominal algo contraído hará que la pelvis vaya a retroversión y se aplane un poco la zona lumbar.

El método Pilates es muy bueno para este tipo de situaciones, ya que trabaja mucho este movimiento de la pelvis y ayuda a corregir la postura y fortalecer los músculos implicados para que, poco a poco, la persona adopte una buena postura en las actividades de la vida diaria.

Ademas, la Gimnasia Abdominal Hipopresiva también ayuda a fortalecer toda la franja abdominal, suelo pélvico y lumbares, lo que favorece una buena postura y evita dolores. O con el Stretching Global Activo se estiran todas las cadenas musculares acortadas, permitiendo mantener una buena postura de manera estática y, en caso de que la hiperlordosis venga por este motivo, podremos corregirla.

La actividad debe ir encaminada a fortalecer los músculos retroversores de la pelvis, como por ejemplo, abdominales, glúteos e isquiotibiales. Además, deberemos estirar otros músculos que, en caso de estar acortados, favorecerían la hiperlordosis lumbar, como por ejemplo, el psoas ilíaco, músculo que va por la parte anterior del muslo, atraviesa la cadera por delante y se inserta en las lumbares, traccionando de ellas y aumentando la curva lumbar. Es el culpable de muchas lumbalgias, por lo que es muy importante estirarlo adecuadamente.

Los músculos propios de la zona lumbar, como los erectores del raquis, son difíciles de estirar. Para conseguir un estiramiento general de la zona, podemos hacer flexión de la columna lumbar, por ejemplo, tumbándonos boca arriba, llevando las rodillas al pecho y, a su vez, acercando la cabeza a las rodillas.

Para terminar, os daré un último consejo. Para proteger la zona lumbar, tanto si se tiene hiperlordosis como si no, es recomendable estabilizar esta zona contrayendo el periné o suelo pélvico y el transverso del abdomen simultáneamente. De esta manera, los multífidos, músculos de la zona lumbar, se contraen sin que nos demos cuenta, y protegerán esta zona en los movimientos del día a día, en especial es importante si vamos a levantar peso.

En Zaragoza,

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Pie plano

PIE PLANO

Hay una gran cantidad de anomalías estáticas en los pies que se caracterizan por el hundimiento del borde interno de éste a las que incluimos dentro de la denominación “pie plano”.

pie planoLa forma normal de un pie debería ser con un arco en la zona interna de la planta. En el cuerpo humano, está todo anatómicamente pensado para tener una función. En este caso, el arco plantar del pie tiene como misión crear una bóveda y distribuir mejor el peso del cuerpo, de manera que tengamos más estabilidad cargando el peso en la zona del talón, la cabeza de los metatarsianos y un poco en la zona externa del pie.

En muchos casos, este arco se ve disminuido o incluso desaparece, lo que puede dar lugar a dolores, ya que cargamos más peso en zonas que no están diseñadas para ello.

Existen muchos tipos de pies planos. Se estudian por una parte en el niño y, por otra, en el adolescente o el adulto. Yo me centraré en este último, para que sepáis que cosas debéis tener en cuenta si sufrís esta afección y aún no le habéis puesto remedio.

El pie plano puede aparecer por distintos motivos, como flacidez, contracturas o artrosis, subluxaciones o deformidades óseas.

Lo más común es que se trate de un pie plano flácido o blando. Puede deberse a un hundimiento del arco y/o valgo de la parte posterior del pie, es decir, que al estar de pie, al ver el talón desde atrás éste se va hacia dentro. La causa es una hiperlaxitud de los ligamentos y falta de tono muscular.

En este caso, la deformación puede corregirse activamente. Es el periodo de los trastornos funcionales en que los dolores aparecerán en ocasiones de grandes fatigas del pie.

El tratamiento consistiría, para empezar, en utilizar un buen calzado y plantillas ortopédicas bien adaptadas y personalizadas. Para ello deberíais acudir a un podólogo para que os haga un estudio de la pisada y pueda hacer las correcciones oportunas.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se haría gimnasia de fortalecimiento muscular específico del pie y de la pierna, se trabajarían las cadenas musculares, y se harían ejercicios específicos de rectificación de la marcha dificultándolos cada vez más. Hay que ser muy constante, y hacer estos ejercicios a diario. Si hiciera falta, podrían combinarse con algún masaje para evitar la aparición de calambres por el trabajo tan específico de la zona.

En el caso del pie contracturado, es doloroso como consecuencia de un pie plano flácido que ha evolucionado o de un traumatismo, esguince o afección reumática.

Las contracturas de los músculos externos son más o menos generalizadas, aparece dolor al menor esfuerzo, y la deformación no puede corregirse activamente como en el caso anterior.

En este caso, el tratamiento fisioterápico consistiría en relajar los músculos del pie, quitar las contracturas, hacer movilizaciones, calmar el dolor y hacer ejercicios específicos. Además de utilizar un buen calzado y llevar plantillas.

Por último, en el caso de un pie artrósico o con deformidades ósea (se da en edades más avanzadas normalmente), el pie estará anquilosado y será doloroso, dificultando bastante la marcha. También habrá que acudir a un fisio y a un podólogo para completar el tratamiento y disminuir el dolor e intentar facilitar dentro de lo posible la marcha.

En nuestro centro de fisioterapia en Zaragoza, trabajamos en estos casos muy conjuntamente fisios y podólogos para tratar un mismo problema.

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Epicondilitis

CODO DE TENISTA – EPICONDILITIS

La epicondilitis o, más comúnmente conocida como “codo de tenista” es muy común dentro del mundo deportivo. Especialmente aparece con la práctica de deportes como el tenis, pádel, squash… En definitiva, cualquier deporte de raqueta. No obstante, también puede aparecer por una patología traumática pura, por caída o un golpe directo sobre el codo, como puede ocurrir en deportes de contacto.

También hay determinados trabajos que pueden favorecer su aparición, si requieren movimientos repetitivos o microtraumatismos reiterados, como por ejemplo vibraciones.

La epicondilitis se caracteriza por dolor en la zona externa del codo, sobre el epicóndilo, una zona ósea prominente que forma parte del húmero, en su zona más distal.

epicondilitisEsta lesión está provocada por movimientos repetitivos de extensión de muñeca y supinación del antebrazo (giro de antebrazo para que quede la palma de la mano hacia arriba). Esto hace que se produzca un sobreagotamiento de los músculos del antebrazo que se insertan en esa zona del codo, dando lugar a microroturas a nivel del tendón de determinados músculos, como por ejemplo el extensor radial corto del carpo o segundo radial.

A su vez, el periostio (la capa que recubre el hueso) se inflama en la zona de inserción, e incluso sufre pequeños arrancamientos por esas contracciones repetidas de los músculos del antebrazo.

Los síntomas que aparecen son dolor en la zona externa del codo, que aumenta progresivamente y se irradia por el antebrazo hacia el dorso de la mano, y se acentúa al hacer pronosupinación (girar el antebrazo a un lado y a otro) y extender la muñeca, al coger con la mano cosas  que pesen ligeramente, y al palpar la zona del tendón y los músculos implicados.

Para empezar, el tratamiento consistiría en guardar reposo, pero de una manera relativa, es decir, evitando los gestos que producen dolor y, si la causa fuera el deporte, dejándolo durante al menos 2-3 semanas.

Empezaremos también con el tratamiento de fisioterapia, haciendo masaje para relajar los músculos del antebrazo y disminuir la tensión que llega al tendón y a la inserción, y cyriax (masaje transverso profundo) en la zona del tendón para estimular su recuperación. Utilizaremos otras técnicas de rehabilitación como ultrasonidos, electroterapia, agujas, etc. Y sería conveniente poner hielo para controlar la inflamación, en caso de que esté en esa fase. En Zaragoza podemos ayudarte en mi centro de fisioterapia.

Si fuera necesario, se puede recurrir a alguna contención flexible, tipo vendaje o kinesiotape. Y debemos hacer estiramientos de los músculos del antebrazo, y cuando desaparezca el dolor, empezar con ejercicios progresivos de fortalecimiento, de manera que equilibremos la fuerza de los flexores y extensores de muñeca.

Por último, debemos observar cuál es la posible causa de la aparición de la lesión. Si fue por un traumatismo, simplemente hay que recuperarse, si se debiera a un mal gesto al usar la raqueta o un mal hábito en el trabajo, habría que corregirlo.

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Esguince de rodilla

ESGUINCE DE RODILLA

En otros artículos hemos nombrado la “triada” de rodilla, en la que se lesionan menisco, ligamento cruzado y ligamento lateral de rodilla. Ya hemos hablado de los dos primeros, por lo que este artículo lo dedicaré al esguince del ligamento lateral de rodilla.

El mecanismo de lesión es un movimiento forzado en varo o valgo (la rodilla se va hacia fuera o se mete para dentro, respectivamente), pudiendo estar combinado con flexión y rotación o con una hiperextensión. Es muy importante contarle al médico o al fisio cómo fue la lesión, para que sea más fácil hacerse a la idea de lo que puede estar dañado.

esguince rodillaEn el caso de estar en flexión de rodilla, con rotación interna de tibia (la punta del pie va un poco hacia dentro respecto al muslo) y forzar más de la cuenta la rodilla hacia dentro, provocando un valgo forzado, ya sea por una mala postura nuestra durante la actividad, o por un golpe, es probable que de lugar a la triada interna, de rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA), rotura del Ligamento Lateral Interno (LLI) y desinserción del menisco interno. Si se provocara un varo forzado, estaríamos ante el caso contrario, la triada externa.

Vamos a centrarnos en el esguince del LLI. El tratamiento dependerá del grado de lesión, y la recuperación se alargará en el tiempo cuantas más fibras del ligamento se hayan roto.

Si se trata de un esguince benigno o de grado I, solo se dañan algunas fibras del ligamento y no existe laxitud ligamentaria. En el caso de que aparezca hematoma, éste será moderado y aparecerá dolor sólo al poner el ligamento el tensión o al palparlo.

El tratamiento consistiría en inmovilización durante 10 días mediante un vendaje flexible o férula rígida en extensión si fuese necesario, y empezaríamos con la fisioterapia, aplicando hielo, dando masajes circulatorios y drenantes, electroterapia analgésica, ultrasonidos, contracciones estáticas de cuádriceps e isquiotibiales, ejercicios contrarresistencia del pie y la cadera, y tras 3 o 4 días se permitirá empezar a andar.

Una vez pasada la inmovilización seguiremos con ejercicios de fortalecimiento analíticos y generales, y trabajo propioceptivo de equilibrio. Si quedara dolor en el ligamento haríamos “cyriax”, masaje transverso profundo y seguiríamos con otras técnicas de rehabilitación.

Si no se cura bien y no se le da el reposo que corresponde, pueden aparecer complicaciones, como una mala cicatrización y engrosamiento del ligamento, produciendo dolor y molestia funcional. Si esto siguiera evolucionando y no se le pone solución, podría acabar en calcificaciones de la inserción del LLI en el fémur y una limitación articular en flexión entre 45º y 90º.

Asi que ya véis, más vale darle importancia a las lesiones y dejar a nuestro cuerpo que se recupere si no queremos que queden mal curadas, nos den problemas a la larga y puedan cronificarse.

Ya han pasado por mi consulta de fisioterapia en Zaragoza muchos pacientes con esguinces “mal curados”. Tienen solución, pero desde luego es mucho mejor ir al fisio cuando se produce la lesión, que no dejar que cicatrice mal y después intentar solucionarlo.

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Fractura del calcáneo

FRACTURA DEL CALCÁNEO

El calcáneo es el hueso que forma el talón del pie y, por tanto, contacta directamente con el suelo soportando el peso del cuerpo mientras andamos o  corremos. Es por este motivo que en casos de caídas verticales importantes puede llegar a fracturarse, como resultado de dos mecanismos: cizallamiento y aplastamiento.

fractura calcaneoPueden hacerse muchas clasificaciones, pero la más sencilla es en 3 grados, basada en la gravedad del hundimiento del talón, siendo la más grave aquella en la que el astrágalo, el hueso que se sitúa justo por encima, se hunde y penetra en el calcáneo, y en la planta del pie desaparece la curva típica que forma una bóveda. Aunque esto no es lo más común, sólo ocurre en casos de caídas a mucha altura y fuerte impactación.

Lo síntomas que aparecen son:

  • Dolor intenso en la zona del talón, que se puede extender hacia el empeine o planta del pie, y tobillo.
  • Inflamación en el talón. Dependiendo del grado de lesión el edema se extenderá hacia tobillo, desapareciendo la forma marcada de los laterales del tobillo y el tendón de Aquiles, y hacia la planta del pie.
  • Hematoma, puede aparecer a los días.
  • Dolor al mover pie y tobillo, porque se mueve la articulación subastragalina (entre astrágalo y calcáneo).

En esta lesión hay que ser especialmente paciente, ya que el proceso de curación es algo largo. Para empezar, hay que darle reposo para dejar que el hueso se suelde bien.

Dependiendo de la gravedad, variará mucho el tratamiento, pudiendo ser un tratamiento puramente funcional, ortopédico o quirúrgico.

En este caso nos centraremos en el método funcional, que se utiliza en los casos menos graves, en las fracturas sin desplazamiento y sin grandes daños, como en las de 1er y 2º grado, o hundimientos horizontales.

Este tratamiento consiste en una movilización precoz activa y pasiva en posición de drenaje con el pie en alto, para evitar posibles efectos adversos de la inflamación y la inmovilización.

En los tres primeros días, habrá que hacer reposo en la cama en posición declive, y se puede hacer un vendaje compresivo para contener la inflamación. Podemos empezar ya con masaje de drenaje linfático, terapia de contraste (baños de agua fría y caliente, acabando siempre con la fría), ultrasonidos, corrientes, etc.

Cuando los dolores hayan disminuido, durante la siguiente semana seguiremos con lo anterior y añadiremos movilizaciones suaves de los dedos y algunas articulaciones del pie y tobillo, teniendo mucho cuidado con no movilizar la articulación subastragalina.

A partir del décimo día, si la evolución ha sido buena, empezaremos a andar con muletas, llevando un vendaje de contención, y podemos empezar con hidroterapia, haciendo movilizaciones dentro del agua y progresivamente iremos añadiendo ejercicios de fortalecimiento muscular, empezando por el muslo, pierna, etc.

A partir del mes o mes y medio, si el hueso está bien soldado, empezaremos con el apoyo progresivo del pie, añadiendo cada vez más carga, intentando hacer bien los pasos.

A los 3 meses ya deberíamos hacer un apoyo total, según los dolores que tengamos, y se harán ejercicios de mayor dificultad, añadiendo ejercicios de propiocepción y de readaptación para el esfuerzo.

El tratamiento debe ser supervisado por un fisioterapeuta y bajo pautas médicas. En Fisioterapia Eva Tello Cadarso en Zaragoza podemos ayudarte.

 

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En  otro artículo estuve hablando de la tendinitis en general, una lesión que consiste en la inflamación del tendón, esa estructura fibrosa que une el músculo al hueso. Este artículo lo voy a dedicar a la tendinitis de la “pata de ganso”. Muchos os preguntaréis ¿qué es eso?

Se trata del conjunto de tendones que se insertan en la zona interna de la rodilla, que vienen de tres músculos del muslo, el semitendinoso, el recto interno y el sartorio.

pata de gansoEl semitendinoso es un isquiotibial, va por la parte postero-interna del muslo y es flexor de rodilla y extensor de cadera.

El recto interno es un aductor, va por la parte interna del muslo y es flexor de rodilla y aductor de cadera (llevar la pierna para dentro).

El sartorio va desde la parte externa de la cadera hasta la zona interna de la rodilla, cruzando el muslo en diagonal, y es flexor de rodilla y abductor (separador) y rotador externo de cadera.

Esta lesión es una de las más molestas a la hora de correr. El dolor comienza a sentirse en la zona interna de la rodilla, sobre todo al dar grandes zancadas, y si no se le da importancia y se sigue entrenando, lo más probable es que la intensidad del dolor vaya aumentando progresivamente hasta que acabe doliendo en actividades cotidianas del día a día.

Lo primero que hay que hacer es analizar la posible causa, y ver si el problema viene de un solo músculo, o los demás también están afectados.

El tratamiento consistiría en relajar los músculos que nos estén dando problemas, aunque tampoco está de más darle un repaso a los tres, para evitar tensiones en la zona de inserción de los tendones. Además de estirarlos bien, algo importantísimo para volver a recuperar la longitud normal del músculo y dar un respiro al tendón.

También haríamos tratamiento específico de los tendones, es decir, la pata de ganso, para reducir la inflamación y acelerar el proceso de curación.

Si tienes alguna molestia, lo mejor es acudir a un centro de Fisioterapia para valorar la lesión y ver si hace falta tratamiento. Desde Zaragoza podemos ayudarte.

 

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