Síndrome del túnel tarsiano

SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Es más común oír hablar del túnel carpiano en la muñeca, pero este artículo lo dedicaré al síndrome del túnel tarsiano, en el tobillo.

CAUSAS DEL SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

síndrome del túnel tarsianoEste síndrome se debe a la irritación del nervio tibial posterior, que pasa por la zona interna del tobillo, por detrás del maléolo, la protuberancia ósea que tenemos en esa zona. Esto ocurre por una compresión causada por un engrosamiento de un ligamento que cubre esa parte, como por ejemplo por un traumatismo, o por modificaciones de los músculos que atraviesan el desfiladero, como por ejemplo, el tibial posterior o el flexor común de los dedos del pie.

El problema está en que en ese desfiladero hay un espacio determinado, ya que está cubierto por el ligamento, y si hay algo que se inflama, provocará compresión en el resto de estructuras que pasan por esa misma zona, y el nervio será el que provocará dolor.

En ocasiones, las causas son: postraumáticas, tras sufrir algún esguince, fractura, luxación de tobillo o pie; estáticas, por tener pie valgo, es decir, tener disminuido el arco interno del pie o con tendencia a pie plano; o inflamatorias, es decir, tener una artritis reumatoide. No obstante, en algunos casos la aparición es espontánea.

SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Los síntomas que aparecen son dolor y parestesias en una parte de la planta del pie y de la cara inferior de los dedos. Cuando evoluciona puede disminuir la fuerza muscular en la flexión del tobillo y separación de los dedos del pie.

TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Lo primero que haremos será empezar con el tratamiento conservador, que consistirá en controlar el dolor, disminuir los síntomas y, en caso necesario, hacer las correcciones oportunas de la pisada para eliminar la causa si es posible.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, se pueden aplicar corrientes (electroterapia), ultrasonidos, iontoforesis con yodo, masaje y fortalecimiento de los músculos que puedan estar atrofiados.

Habrá que hacer una reeducación de la marcha, y si no es suficiente con ejercicios, sería recomendable acudir al podólogo para que valore si son necesarias unas plantillas.

En caso de que este tratamiento fuera insuficiente, se puede recurrir a la infiltración de corticoides, y en última instancia, a la cirugía. Teniendo en cuenta, que si hay que llegar a operar, después habrá que seguir con la fisioterapia para hacer un tratamiento postquirúrgico para dejar el tobillo en las mejores condiciones posibles.

Este tipo de tratamientos, tanto conservador como postquirúrgico, podemos hacerlo en nuestra consulta de fisioterapia en Zaragoza.

 

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