Cefalea tensional

CEFALEA TENSIONAL

La cefalea tensional hace referencia a un tipo de dolor de cabeza, muy común entre la población, que tiene como causa la tensión muscular de la zona del cuello y occipital.

El tipo de dolor es continuo, no pulsátil, y lo suelen provocar situaciones de estrés prolongadas, ansiedad, trastornos del sueño, malas posturas, o un golpe directo en la cabeza, entre otros.

Actualmente, hay muchos trabajos que obligan a permanecer muchas horas en la misma posición, ya sea sentado o de pie, y a veces con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante. En la mayoría de estos casos acaban apareciendo dolores musculares y contracturas.

cefalea tensionalCuando aparecen contracturas o aumento del tono en los músculos del cuello, como por ejemplo los trapecios o angulares del omóplato, que se insertan en el occipital y primeras vértebras cervicales, pueden causar cefalea tensional.

También tienen mucho que ver los músculos de la cabeza, en el cuero cabelludo. Si están tensos crean isquemia (no dejan que llegue bien la sangre al interior) y como consecuencia aparece dolor.

Otro factor determinante es el bruxismo, el hábito involuntario de apretar los dientes. La tensión de los músculos de la mandíbula está íntimamente relacionada con la tensión de los músculos del cuello y de la zona temporal de la cabeza (sienes).

El dolor de cabeza siempre comienza en la zona del occipital, pero puede avanzar hacia la zona frontal y lateral de la cabeza con una sensación de presión y, por otra parte, dolor desde el cuello que va hacia los hombros o hacia los omóplatos.

TRATAMIENTO DE LA CEFALEA TENSIONAL

El tratamiento comenzará con la prevención. Si sabemos cuál es la causa que nos lo provoca, lo primero es evitarla en la mayor medida posible. Si no podemos quitar la causa, o si el motivo es traumático, entonces recurriremos al tratamiento de fisioterapia. En Zaragoza, en Fisioterapia Eva Tello Cadarso nos llegan muchísimos casos de este tipo, es más común de lo que parece.

En algunos casos es necesario recurrir a la medicación. Hay que tener en cuenta que los antiinflamatorios, analgésicos o relajantes musculares son “pan para hoy, hambre para mañana”, es decir, nos quitará el dolor durante un rato, pero el problema seguirá estando ahí, y lo que queremos es ponerle solución y evitar que siga apareciendo.

Para ello, haremos sobre todo terapia manual, masaje para relajar la musculatura afectada, y estiramientos para devolver a los músculos su longitud habitual y que no ejerzan esa tensión en la inserción de cuello y cabeza. Además, pueden aplicarse otras terapias como fibrólisis diacutánea (ganchos), termoterapia (calor), ultrasonidos, electroterapia (corrientes), acupuntura, punción seca, etc.

Es recomendable hacer ejercicio físico regular para mantener la musculatura con un buen tono y evitar en la medida de lo posible la aparición de contracturas. Además, hay ejercicios específicos como el Pilates que ayudan a fortalecer especialmente la musculatura de la espalda.

Si se trata de un caso de estrés o ansiedad, sería bueno recurrir a la psicoterapia y aprender técnicas de relajación, o a la acupuntura. Y si fuera causado por bruxismo, acudir al odontólogo para que analicen el caso y si fuese necesario utilizar una férula de descarga, además de acudir a un fisioterapeuta para que valore las articulaciones temporo-mandibulares y pueda relajar toda esa musculatura.

He decidido escribir sobre esto porque es un mal que aqueja a mucha gente, y muchos de ellos acaban viéndolo como algo normal que pasa de vez en cuando. Sin embargo, la mayoría de los casos sí que tiene solución.

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CERVICALGIA

El término “cervicalgia” es muy amplio, hace referencia simplemente al dolor en la zona cervical de la columna. Las causas que pueden producirla sin embargo son varias.

La cervicalgia es dolor en la zona posterior o postero-lateral del cuello. Suele ser de origen óseo, articular y muscular. Puede deberse a la aparición de artrosis, a algún desequilibrio estático y muscular, a traumatismos o verse afectado por factores psicoemotivos.cervicalgia

TORTÍCOLIS

La cervicalgia aguda es lo que llamamos tortícolis. Es resultado de una fuerte contractura muscular en la zona del cuello, provocando mucho dolor e incapacidad para girar el cuello con normalidad. Suele aparecer de manera brusca, bien al hacer un determinado gesto y notar un “latigazo”, o al levantarse por la mañana y ver que ya no se puede mover el cuello con normalidad, seguramente debido a una mala postura mantenida durante la noche.

Esto suele ocurrir en casos en que la musculatura ya partía de una tensión acumulada. Puede ser por malas posturas durante el día, movimientos repetitivos en el trabajo, estrés o fatiga mantenida, etc. Aquí hay que considerar los aspectos psicoemotivos, muchas veces, somatizamos nuestras preocupaciones en la zona del cuello-hombros.

Lo mejor es acudir al fisioterapeuta lo antes posible, para empezar a relajar la musculatura y acelerar el proceso de recuperación. El tratamiento sería el mismo que para las contracturas (véase artículo sobre contracturas musculares), aunque al tratarse de una fase muy aguda, a veces hay que empezar más suave para evitar producir un gran dolor. Como base: calor + masaje + estiramientos. Y además, no dejar de mover el cuello, es preferible intentar ir moviendo dentro de lo posible hasta el punto de dolor. El collarín sólo es recomendable en casos puntuales en los que tenemos que aguantar haciendo algo y el dolor nos lo impide.

LATIGAZO CERVICAL

Otro de los motivos de que aparezca cervicalgia son los traumatismos como hemos dicho antes. El más común es el “latigazo cervical”, ocasionado por un choque posterior en el coche, en el que la cabeza avanza hacia delante por el impacto y a continuación vuelve hacia atrás de manera brusca.

En algunos casos puede aparecer un esguince cervical, ya que se lesionan ligamentos que estabilizan esta zona de la columna. Muchas veces, al sufrir estos movimientos bruscos, la musculatura del cuello se contrae de manera exagerada, provocando contracturas muy fuertes que pueden llegar a modificar la forma de la curva fisiológica de la columna cervical.

Lo normal es que esta zona tenga una ligera lordosis, es decir, que sea ligeramente cóncava. En muchos casos, cuando se hacen radiografías tras el accidente, se ve que esta curva ha desaparecido o incluso se ha invertido, produciendo una rectificación cervical.

DESEQUILIBRIO CONGÉNITO DE LA CURVATURA CERVICAL

En otros casos, esta forma anómala de la curvatura cervical viene de serie, es decir, hay gente que tiene un desequilibrio estático y muscular, lo que hace que la columna no cumpla su función de amortiguación al completo, y la musculatura tenga que trabajar más de la cuenta y, por tanto, tenga más disposición para sufrir cervicalgia.

En este caso, habría que ser constante con un mantenimiento. Hacer ejercicios para fortalecer la musculatura cervical, estirar a menudo y acudir al fisio de manera habitual.

ARTROSIS

Los casos de artrosis son los más complicados, ya que se trata de una patología degenerativa. Puede aparecer artrosis sin sintomatología, pero en los casos en que aparece, suele ser crónica. El tratamiento sería sobre todo para calmar el dolor, además de intentar hacer ejercicios y estiramientos, masajes, etc. De esta manera, el cuello se encontrará en mejores condiciones y frenará el avance de la artrosis, haciendo que disminuya el dolor.

HERNIAS DISCALES

Por último, hablaré de los casos de hernias discales, en decir, algún disco intervertebral se lesiona y el núcleo sale al exterior, presionando alguna raíz nerviosa. La sintomatología es más exagerada, aparecen síntomas como dolor muy agudo, adormecimiento, calambres, falta de fuerza en los brazos, etc.

En estos casos, lo primero que hay que hacer es acudir al médico. Este mandará hacer pruebas diagnósticas como radiografías y resonancia para ver qué disco es el que está afectado y valorar el tratamiento.

Como veis, hay muchas causas que producen dolor cervical. Si lo padeces, lo mejor es acudir a un especialista y empezar a ponerle solución, ya que lo que empieza siendo una leve molestia puede acabar siendo un dolor crónico.

En Zaragoza puedes encontrarnos en Fisioterapia Eva Tello Cadarso, y estaremos encantadas de poder ayudarte.

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