LUXACIÓN DE RÓTULA

La rótula es un hueso plano y redondeado que se sitúa en la parte anterior de la rodilla y sirve para transmitir a la pierna la fuerza generada por el cuádriceps. En ella se inserta el tendón de este músculo por la parte superior, acabando en el tendón rotuliano que va hasta la tibia.

La rótula desliza como una correa de transmisión, en un surco del fémur. Como dije en el artículo que hablaba de la condromalacia rotuliana, las superficies de la rótula y el fémur que están en contacto, están cubiertas de cartílago que hacen que haya un buen deslizamiento en sentido supero-inferior.

Este movimiento está limitado por los cóndilos, zonas del fémur más abultadas a ambos lados de la rótula y, a su vez, hay varios ligamentos que se insertan en los laterales de la rótula para mantenerla en su sitio. Se trata de una estabilidad pasiva. Además, el cuádriceps también estabiliza este hueso en su sitio de una manera activa.

En ocasiones, estos sistemas de estabilización fallan, y puede aparecer una subluxación o lateralización de la rótula. Hay distintas causas, como por ejemplo motivos hereditarios, por insuficiencia muscular, por rotación del fémur, etc.

Si esto ocurre, y los ligamentos laterales que estabilizan la rótula se lesionan, aumenta el contacto entre las superficies de la rótula y los cóndilos y, por tanto, aparece una presión que puede dañar los cartílagos, pudiendo derivar en chasquidos de la rodilla, posible dolor y una futura artrosis.

La luxación tiene lugar cuando alguno de los ligamentos se rompe, y la rótula se sale del surco femoral. Puede tener lugar porque ya había un fallo en esos ligamentos, estaban previamente lesionados, o por un traumatismo.

En el caso de que se produzca un esguince de los ligamentos, como en el caso de la subluxación, el tratamiento consistirá en 10 días de inmovilización mediante un vendaje flexible o, en caso necesario, con una férula rígida en extensión. Sería recomendable aplicar hielo en la zona si está inflamada, y tomar algún antiinflamatorio.

Empezaremos con las sesiones de fisioterapia tras la inmovilización, para controlar la inflamación que quede, mejorar la calidad de los tejidos acelerando la recuperación de los ligamentos afectados y empezar con los ejercicios de rehabilitación, para recuperar la masa muscular y estabilizar la articulación de la rodilla, para después hacer un reentrenamiento para volver al deporte sin problemas.

En caso de que el ligamento se haya roto por completo, habría que recolocar la rótula en su sitio y operar por artroscopia para reconstruir el ligamento y volver a dejar la rótula estable. En este caso, los tiempos de recuperación son considerablemente más elevados, y el trabajo de reentrenamiento deberá ser más exhaustivo, insistiendo especialmente en ejercicios de propiocepción (equilibrio), para evitar que nos quede una inestabilidad residual, y corregir posibles malos gestos en el deporte.

No obstante, es aconsejable el uso de rodilleras con agujero para la rótula, para mantenerla bien sujeta en momentos en que se solicite más la rodilla, como en la práctica de deporte.

Eva Tello Cadarso

Fisioterapeuta col. 834